No veáis cómo pega hoy el Lorenzo, digo, el sol.
Como todos sabréis (Y el que no lo sepa, que se asome a la ventana y se enterará) media España está en alerta por calor, y a la otra media poco le falta. Maldito Sáhara, que sólo se hace notar para mandarnos olas de calor y tormentas de barro. En fin.
Como sigue mi cuñado por aquí, nos hemos decidido por enseñarle una fábrica de vidrio que hay a unos 20 Km. de Palma. Y nada, nos metemos los tres en el coche, nos ponemos en marcha... y cuando ya andábamos a medio camino, le digo a mi cuñado: "Pásame la botella de agua, que tengo un poco de sed".
Ups. él creía que la había cogido mi marido; mi marido que la había cogido yo y yo, que la había cogido él. Menos mal que en el bolso siempre llevo una botellita pequeña y aún le quedaba como un cuarto de agua. así que salí del paso con eso.
Bueno, llegamos a la fábrica de vidrio, justo cuando estaban haciendo una demostración de soplado y de fabricación de piezas. Proceso que, como imaginaréis, se hace en unos hornos a una temperatura altísima. Nos hemos quedado un rato ahí, sudando como condenados, hasta que hemos visto a un turista a nuestro lado casi caerse en redondo al suelo. Lo llevamos entre varios a la entrada de la fábrica, donde corría un poco el aire (menos mal que entre turistas y empleados éramos nueve personas, porque el hombre pesaba como un cadáver) y a base de agua, paños frescos en las sienes, cuello y muñecas y un rato de descanso, al poco ya se encontraba mejor.
Si pudo tener un golpe de calor un hombre sano (al menos sano por lo que yo entendí, porque el señor es noruego y su inglés era casi tan malo como el mío), imaginad alguien como yo, que casi nunca tengo sed y, por tanto, bebo poca agua. Después de dejar al señor en mejor estado, lo primero que hice fue mandar a mi marido a una expendedora a por botellas de agua. Que con un susto al día, ya vale.
Así que please, lectores de este blog. Hidratáos y no os expongáis al calor (Los compis que leáis esto, ya tenéis algo positivo de estar currando. El aire acondicionado de los quirófanos mola). que tal como anda el Lorenzo hoy, un chungo le puede dar a cualquiera.
PS: Este post va a dedicado a mi padrino, a su padre y a su hijo, que hacen el santo hoy. ¡Felicidades, Lorenzos!
viernes, 10 de agosto de 2012
miércoles, 8 de agosto de 2012
Día +55: No pierdo la cabeza porque la llevo pegada al cuerpo
Lo reconozco, soy un despiste con patas. He sido así toda la vida, y ahora que llevo mil cosas en la cabeza, ni os cuento. Tengo una agenda en la que apunto todas las cosas importantes, y sin ella la verdad es que me entraría el pánico. ¿Dicen que hay adictos al móvil? Yo soy agendaadicta. y aún así, a veces meto la pata hasta la cadera. Como hoy.
Me he levantado a las 7 de la mañana, he sacado al perro, me he duchado, etc para llegar a la consulta del neumólogo a las 8:30h. Llego justa, pero llego. Me ve el compañero que está en la puerta del gabinete de neumología que ya me conoce de haberme visto por el hospital taaaantas veces), se me queda mirando y me dice: "Pero tú no tienes consulta hoy, la tienes mañana"
Oh Diox. Saco la agenda a todo correr, busco la cita...Toma ya. Cita con neumología el 9 de agosto a las 8:30. Tócate las narices. No sé para qué porras apunto las cosas si luego ni las miro.
La gran suerte que he tenido es que el paciente que tenía que venir a esa hora ha llegado 25 minutos tarde; eso y que la compañera que tenía que revisarme se ha enrollado un montón y se ha apiadado de mí y de mi mala cabeza, así que me ha pasado la visita.
Lo bueno de todo esto es que, según los resultados de la prueba del fin de semana pasado, ya puedo empezar a reducir la presión en la CPAP; antes la tenía a 9 centímetros de agua y me la van a poner en 6. (Para los no iniciados, es la presión del aire que introduce la máquina en las vías respiratorias para obligar a los pulmones a expandirse y no hacer pausas respiratorias durante el sueño). La compañera no se lo podía ni explicar... hasta que le he contado que desde que empecé a usar la máquina, he perdido 15 kilos y medio (me he pesado hace media hora, justo después de comer. Por cierto, un poco de verdurita a la parrilla. Poca, pero me ha sabido a gloria. Y de momento la retengo. Cruzaré los dedos). Me ha dado el teléfono de la compañía encargada del mantenimiento del aparato, porque si sigo perdiendo peso así, puede que tengan que bajármelo aún más antes de que vuelva a consulta. Espero que me la quiten pronto: ¡Es un auténtico incordio!
Y lo mejor. Aprovechando que salía de la consulta, he aprovechado para llevar el parte de confirmación de baja a Recursos Humanos... el mismo parte de baja que se me ha olvidado en el recibidor de casa al salir. Por mi despiste congénito, he tenido que volver a casa, cogerlo y llevarlo al hospital.
Lo dicho, que suerte que tengo la cabeza pegada al cuerpo.
Me he levantado a las 7 de la mañana, he sacado al perro, me he duchado, etc para llegar a la consulta del neumólogo a las 8:30h. Llego justa, pero llego. Me ve el compañero que está en la puerta del gabinete de neumología que ya me conoce de haberme visto por el hospital taaaantas veces), se me queda mirando y me dice: "Pero tú no tienes consulta hoy, la tienes mañana"
Oh Diox. Saco la agenda a todo correr, busco la cita...Toma ya. Cita con neumología el 9 de agosto a las 8:30. Tócate las narices. No sé para qué porras apunto las cosas si luego ni las miro.
La gran suerte que he tenido es que el paciente que tenía que venir a esa hora ha llegado 25 minutos tarde; eso y que la compañera que tenía que revisarme se ha enrollado un montón y se ha apiadado de mí y de mi mala cabeza, así que me ha pasado la visita.
Lo bueno de todo esto es que, según los resultados de la prueba del fin de semana pasado, ya puedo empezar a reducir la presión en la CPAP; antes la tenía a 9 centímetros de agua y me la van a poner en 6. (Para los no iniciados, es la presión del aire que introduce la máquina en las vías respiratorias para obligar a los pulmones a expandirse y no hacer pausas respiratorias durante el sueño). La compañera no se lo podía ni explicar... hasta que le he contado que desde que empecé a usar la máquina, he perdido 15 kilos y medio (me he pesado hace media hora, justo después de comer. Por cierto, un poco de verdurita a la parrilla. Poca, pero me ha sabido a gloria. Y de momento la retengo. Cruzaré los dedos). Me ha dado el teléfono de la compañía encargada del mantenimiento del aparato, porque si sigo perdiendo peso así, puede que tengan que bajármelo aún más antes de que vuelva a consulta. Espero que me la quiten pronto: ¡Es un auténtico incordio!
Y lo mejor. Aprovechando que salía de la consulta, he aprovechado para llevar el parte de confirmación de baja a Recursos Humanos... el mismo parte de baja que se me ha olvidado en el recibidor de casa al salir. Por mi despiste congénito, he tenido que volver a casa, cogerlo y llevarlo al hospital.
Lo dicho, que suerte que tengo la cabeza pegada al cuerpo.
lunes, 6 de agosto de 2012
Día +53: Jugando a las maquinitas
¿Os acordáis de la época en que, en lugar de tener seis videoconsolas en casa, teníamos un juego de ésos en pantallas de cristal líquido? Mi madre siempre estaba diciendo "¡deja de jugar a las maquinitas y ven aquí!" Yo tenía uno que consistía en hacer saltar unas ranas para cruzar un estanque... complicación cero, pero ¡eh, cómo enganchaba!
Este fin de semana me he sentido como si volviera a jugar a las maquinitas. Me llamaron de la consulta del neumólogo para revisar mi CPAP. total, que voy el viernes con mi cacharrito en su bolso correspondiente, más mi bolso más la carpeta que uso con todos los documentos relativos a la intervención. vamos, que parecía que en vez de al hospital me iba al aeropuerto.
Pues resulta que cuando llego me sueltan "ah no, es un error, no tenías que traerte tu CPAP, teníamos que darte una nosotros". Toma ya. total, que me vuelvo a llevar todos mis bultos más otra maletita con una CPAP automática, que por lo visto registra mi ritmo de sueño, si sigo haciendo apneas, si ronco menos, etc. si antes parecía que me iba de viaje, en ese momento ni os cuento. Vaya show. ¡Esto con mi maquinita no pasaba, si cabía en un puño! En fin.
He usado esa CPAP este fin de semana, y hoy la he llevado de vuelta para que lean los resultados. He de volver el miércoles para que, ahora sí, chequeen mi CPAP y me cuenten los resultados de la prueba. Además, me han pasado un cuestionario para mí y otro para mi chico; en el mío me preguntaban si tengo menos sueño, si estoy más despierta por las mañanas... y a él, si ronco menos o me muevo menos por las noches. Ya os contaré.
Este fin de semana me he sentido como si volviera a jugar a las maquinitas. Me llamaron de la consulta del neumólogo para revisar mi CPAP. total, que voy el viernes con mi cacharrito en su bolso correspondiente, más mi bolso más la carpeta que uso con todos los documentos relativos a la intervención. vamos, que parecía que en vez de al hospital me iba al aeropuerto.
Pues resulta que cuando llego me sueltan "ah no, es un error, no tenías que traerte tu CPAP, teníamos que darte una nosotros". Toma ya. total, que me vuelvo a llevar todos mis bultos más otra maletita con una CPAP automática, que por lo visto registra mi ritmo de sueño, si sigo haciendo apneas, si ronco menos, etc. si antes parecía que me iba de viaje, en ese momento ni os cuento. Vaya show. ¡Esto con mi maquinita no pasaba, si cabía en un puño! En fin.
He usado esa CPAP este fin de semana, y hoy la he llevado de vuelta para que lean los resultados. He de volver el miércoles para que, ahora sí, chequeen mi CPAP y me cuenten los resultados de la prueba. Además, me han pasado un cuestionario para mí y otro para mi chico; en el mío me preguntaban si tengo menos sueño, si estoy más despierta por las mañanas... y a él, si ronco menos o me muevo menos por las noches. Ya os contaré.
viernes, 3 de agosto de 2012
Día +50: Más enlaces
Para hoy os dejo uno de esos posts que tengo reservados para esos días en los que no tengo nada que contar ;)
http://www.lamangagastrica.com/ Aquí explica de forma bastante llana las ventajas e inconvenientes de esta cirugía
http://www.youtube.com/watch?v=PWZDdzaB6qg Este es un vídeo de la intervención (No es la mía, éste lo he encontrado por ahí). Si sois aprensivos, no os metáis ahí. Pero sabed que es esto lo que van a haceros.
martes, 31 de julio de 2012
Día +47: Pasito atrás
Es un pasito pequeño, pero bueno. Ayer, contenta porque tenía permiso, intenté tomarme una tortilla francesa de un huevo. Pues me sentó fatal. No vomité, pero poco le faltó.
Ante la experiencia, para cenar me volví a mis seguros líquidos y me cené un gazpacho que me sentó mucho mejor. No tenía cuerpo como para forzar más la máquina.
Creo que empezaré con cosas más light, como una patata cocida, fruta muy blandita... algo que pueda tolerar mejor. Quizá es pronto para los huevos, todavía. ¡Menos mal que no los pedí el día que salí a comer fuera!
En fin paciencia. De momento sigo de baja, no es plan de volver al curro ahora que estoy cambiando la dieta. Por el momento me tomaré este pasito atrás como una manera de coger carrerilla hacia mi recuperación. ¡Que no sea por falta de optimismo!
Ante la experiencia, para cenar me volví a mis seguros líquidos y me cené un gazpacho que me sentó mucho mejor. No tenía cuerpo como para forzar más la máquina.
Creo que empezaré con cosas más light, como una patata cocida, fruta muy blandita... algo que pueda tolerar mejor. Quizá es pronto para los huevos, todavía. ¡Menos mal que no los pedí el día que salí a comer fuera!
En fin paciencia. De momento sigo de baja, no es plan de volver al curro ahora que estoy cambiando la dieta. Por el momento me tomaré este pasito atrás como una manera de coger carrerilla hacia mi recuperación. ¡Que no sea por falta de optimismo!
lunes, 30 de julio de 2012
Día +46: Siguiente parada
Sí, lo sé, lo sé, este blog parecía más muerto que la conciencia de un político. Pero realmente no tenía nada relevante que contar. Seguía con mis purés, mis potitos y mis cosas. Hasta hoy.
Esta mañana, revisión con el endocrino. Al pesarme, 114,900 Kg. Vamos por 14, lo cual, como dice él, es incluso demasiado para un mes y medio. Pero bueno, ahora estoy perdiendo 500-1000 g. por semana, que es un buen ritmo. Al fin y al cabo, si quería adelgazar en quince días, en vez de en un quirófano debería haberme metido en un tren camino a Lourdes.
Hemos revisado las recomendaciones dietéticas y me han dado permiso oficial para empezar con la dieta blanda. Ahora ya puedo comer tortillas, carne magra muy blandita... De momento sigo sin poder pasarme con la fibra, así que las ensaladas que tan bien me vendrían este verano tendrán que esperar. Pero poder comer algo que se pueda masticar como Dios manda... ¡Qué ganas! Eso sí, de masticar me voy a hartar, porque una de las recomendaciones dietéticas que te dan es que tragues la comida como si la hubieses pasado por la batidora. Pero bueno. el estómago quizá no lo note, pero los dientes... ¡Ya te digo!
Aún no sé cuándo podré volver a trabajar. El endocrino no se ha querido mojar con el tema, me ha dicho que unos dos meses es el tiempo habitual para este tipo de intervenciones, pero que él no puede decidirlo. Vamos, que mañana decida mi médico de cabecera. O su residente. O su sustituto. Que ahora en julio-agosto no sé lo que puedo encontrarme en su consulta.
En fin, mañana os cuento. De momento, sólo digo una cosa. ¡Puedo tomar café! descafeinado, pero, eh, al menos engaño al cerebro. ¡Yuju!
PS: Ah, no os lo perdáis. Al final al endocrino no le han gustado las vitaminas que tomo y me ha mandado una tercera marca. Espero poder encontrarla esta vez. Toco madera.
Esta mañana, revisión con el endocrino. Al pesarme, 114,900 Kg. Vamos por 14, lo cual, como dice él, es incluso demasiado para un mes y medio. Pero bueno, ahora estoy perdiendo 500-1000 g. por semana, que es un buen ritmo. Al fin y al cabo, si quería adelgazar en quince días, en vez de en un quirófano debería haberme metido en un tren camino a Lourdes.
Hemos revisado las recomendaciones dietéticas y me han dado permiso oficial para empezar con la dieta blanda. Ahora ya puedo comer tortillas, carne magra muy blandita... De momento sigo sin poder pasarme con la fibra, así que las ensaladas que tan bien me vendrían este verano tendrán que esperar. Pero poder comer algo que se pueda masticar como Dios manda... ¡Qué ganas! Eso sí, de masticar me voy a hartar, porque una de las recomendaciones dietéticas que te dan es que tragues la comida como si la hubieses pasado por la batidora. Pero bueno. el estómago quizá no lo note, pero los dientes... ¡Ya te digo!
Aún no sé cuándo podré volver a trabajar. El endocrino no se ha querido mojar con el tema, me ha dicho que unos dos meses es el tiempo habitual para este tipo de intervenciones, pero que él no puede decidirlo. Vamos, que mañana decida mi médico de cabecera. O su residente. O su sustituto. Que ahora en julio-agosto no sé lo que puedo encontrarme en su consulta.
En fin, mañana os cuento. De momento, sólo digo una cosa. ¡Puedo tomar café! descafeinado, pero, eh, al menos engaño al cerebro. ¡Yuju!
PS: Ah, no os lo perdáis. Al final al endocrino no le han gustado las vitaminas que tomo y me ha mandado una tercera marca. Espero poder encontrarla esta vez. Toco madera.
jueves, 19 de julio de 2012
día +35: Testimonios
Sigo sin novedad, pero para que veáis que no olvido este blog, os dejo un par de testimonios que he encontrado por Internet sobre personas que se han sometido a esta técnica. ¡Para que veáis que no soy sólo yo la que está encantada!
Enlace 1
Enlace 2
Enlace 3 (¡Ay, cómo la comprendo!)
Enlace 1
Enlace 2
Enlace 3 (¡Ay, cómo la comprendo!)
sábado, 14 de julio de 2012
Día +30: Balance del primer mes
Hace exactamente un mes, más o menos a esta hora, me estaban despertando de la intervención. ¡Qué pronto ha pasado el tiempo! Es un buen momento para recapitular y hacer balance de lo que ha sido mi vida en este último mes.
La verdad es que el postoperatorio está siendo durillo, sobre todo a la hora de comer. Todo el mundo me lo advertía, así que estaba concienciada, pero las cosas son diferentes cuando estás viviéndolas en tus propias carnes.
Para mí la parte más dura han sido la segunda y, sobre todo, la tercera semana. Los primeros días, aparte de las molestias de las heridas quirúrgicas, me encontraba bastante bien, aunque los batidos siempre se me han hecho cuesta arriba. Fue a la hora de introducir, poco a poco, los alimentos cuando empecé a tener problemas de náuseas, de vómitos, de dumping... En esta última semana la cosa ha mejorado bastante, apenas tengo náuseas no he vomitado ninguna vez. ¡Todo es cuestión de mejorar!
Si me preguntan si mi calidad de vida ha mejorado desde la intervención, la respuesta la tengo clara: todavía no. A ver, me siento más ligera, claro (peso 115,400 Kg, he perdido casi 13. en algo se tiene que notar) pero las molestias y la debilidad me han perjudicado bastante.
No me malinterpretéis. Sigo muy animada, y sé que esto es sólo el principio y que todo tiene que mejorar. El primer mes es el peor, y yo ya lo he pasado. Poco a poco me encontraré mejor del estómago, más fuerte y más ligera. Al menos ésa es la idea. Pero esto no es una mejora radical de un día para otro, es algo que hay que tener muy en cuenta.
¿Mi resumen en dos palabras? En proceso. El camino es largo y aún hay mucho que andar. Pero al menos ya estoy terminando de subir la peor cuesta.
La verdad es que el postoperatorio está siendo durillo, sobre todo a la hora de comer. Todo el mundo me lo advertía, así que estaba concienciada, pero las cosas son diferentes cuando estás viviéndolas en tus propias carnes.
Para mí la parte más dura han sido la segunda y, sobre todo, la tercera semana. Los primeros días, aparte de las molestias de las heridas quirúrgicas, me encontraba bastante bien, aunque los batidos siempre se me han hecho cuesta arriba. Fue a la hora de introducir, poco a poco, los alimentos cuando empecé a tener problemas de náuseas, de vómitos, de dumping... En esta última semana la cosa ha mejorado bastante, apenas tengo náuseas no he vomitado ninguna vez. ¡Todo es cuestión de mejorar!
Si me preguntan si mi calidad de vida ha mejorado desde la intervención, la respuesta la tengo clara: todavía no. A ver, me siento más ligera, claro (peso 115,400 Kg, he perdido casi 13. en algo se tiene que notar) pero las molestias y la debilidad me han perjudicado bastante.
No me malinterpretéis. Sigo muy animada, y sé que esto es sólo el principio y que todo tiene que mejorar. El primer mes es el peor, y yo ya lo he pasado. Poco a poco me encontraré mejor del estómago, más fuerte y más ligera. Al menos ésa es la idea. Pero esto no es una mejora radical de un día para otro, es algo que hay que tener muy en cuenta.
¿Mi resumen en dos palabras? En proceso. El camino es largo y aún hay mucho que andar. Pero al menos ya estoy terminando de subir la peor cuesta.
viernes, 13 de julio de 2012
Día +29: Una prueba de fuego (Y no por los 40 grados a la sombra)
Mañana hace ya un mes. ¡Es increíble cómo me ha cambiado la vida en este tiempo! Si pienso en todas las cosas que antes daba por sentadas y ahora ni se me ocurre hacer... ¡Y esto es sólo el principio!
Sin embargo, ayer volví a una antigua costumbre que no tengo por qué perder: Salí a comer fuera.
Fui con mis compañeras de trabajo, habíamos quedado para vernos porque algunas de nosotras ya no trabajan en el servicio y no queremos perder el contacto. Yo iba con un poco de miedo, porque el lugar que escogieron era el típico restaurante a pie de playa, que sirve paellas, combinados... pero ni rastro de sopas o purés. Así que me llevé un potito infantil en el bolso, sólo por si no había nada que pudiese comer.
Sí, ya sé que se hace raro andar con los potitos en el bolso, pero... ¡Eh, se supone que esta intervención es para mejorar tu calidad de vida, no para amargarte la existencia! Si me apetece salir con unos amigos, no tengo por qué no hacerlo; sólo hay que adaptarse un poco.
A la hora de ver la carta, me tranquilicé un poco, porque también servían tortillas francesas, perritos calientes... así que decidí lanzarme a la piscina y pedirme un perrito caliente, para masticarlo muuuuucho. ¡Y me sentó de maravilla! Sólo pude con la salchicha y un par de pellizcos de pan, pero no me importó. ¡No pensaba estropear el momento y acabar vomitando sólo por acabarme el pan!
Reconozco que estoy como una cabra y que aún es pronto para empezar a tomar sólidos. Pero eh, si quiero empezar a hacer vida normal, esto es lo que va a ocurrir a partir de ahora. Fui con muuuucho cuidado, masticando cada bocado un montón de veces y tardando todo lo que fue necesario (A partir de ahora, prohibidísimo comer con prisas). Y las compis fueron un cielo, totalmente comprensivas (por eso es sumamente importante, sobretodo en las primeras veces, comer con alguien que sepa por lo que se está pasando. Son mucho más comprensivos y a la vez pueden darte un toque cuando la ansiedad te hace comer muy rápido. Mis compis son así, y mi marido se está ganando el cielo por ello).
Lo más importante, me demostré a mí misma que no tengo por qué cambiar totalmente de vida. Si no salgo a comer fuera,que sea porque no quiero, no porque no puedo. Al fin y al cabo, también tengo derecho a pasármelo bien.
Sin embargo, ayer volví a una antigua costumbre que no tengo por qué perder: Salí a comer fuera.
Fui con mis compañeras de trabajo, habíamos quedado para vernos porque algunas de nosotras ya no trabajan en el servicio y no queremos perder el contacto. Yo iba con un poco de miedo, porque el lugar que escogieron era el típico restaurante a pie de playa, que sirve paellas, combinados... pero ni rastro de sopas o purés. Así que me llevé un potito infantil en el bolso, sólo por si no había nada que pudiese comer.
Sí, ya sé que se hace raro andar con los potitos en el bolso, pero... ¡Eh, se supone que esta intervención es para mejorar tu calidad de vida, no para amargarte la existencia! Si me apetece salir con unos amigos, no tengo por qué no hacerlo; sólo hay que adaptarse un poco.
A la hora de ver la carta, me tranquilicé un poco, porque también servían tortillas francesas, perritos calientes... así que decidí lanzarme a la piscina y pedirme un perrito caliente, para masticarlo muuuuucho. ¡Y me sentó de maravilla! Sólo pude con la salchicha y un par de pellizcos de pan, pero no me importó. ¡No pensaba estropear el momento y acabar vomitando sólo por acabarme el pan!
Reconozco que estoy como una cabra y que aún es pronto para empezar a tomar sólidos. Pero eh, si quiero empezar a hacer vida normal, esto es lo que va a ocurrir a partir de ahora. Fui con muuuucho cuidado, masticando cada bocado un montón de veces y tardando todo lo que fue necesario (A partir de ahora, prohibidísimo comer con prisas). Y las compis fueron un cielo, totalmente comprensivas (por eso es sumamente importante, sobretodo en las primeras veces, comer con alguien que sepa por lo que se está pasando. Son mucho más comprensivos y a la vez pueden darte un toque cuando la ansiedad te hace comer muy rápido. Mis compis son así, y mi marido se está ganando el cielo por ello).
Lo más importante, me demostré a mí misma que no tengo por qué cambiar totalmente de vida. Si no salgo a comer fuera,que sea porque no quiero, no porque no puedo. Al fin y al cabo, también tengo derecho a pasármelo bien.
lunes, 9 de julio de 2012
Día +25: Mónica Jones en busca de la vitamina perdida
Peso de hoy: 116'300 Kilos. Llevo perdidos 12. Y aún no llevo un mes. Moooooolaaaaaa.
No sé si recordaréis que estuve en la consulta de la enfermera de Endocrinología la semana pasada, y que me recetó un compuesto multivitamínico. Insistió mucho en que tenía que ser "ese" compuesto concreto, porque era el que tenía todo lo que yo necesitaba.
La marca concreta se llama Ecevit. La pongo aquí porque si alguien es capaz de encontrarla, al menos en una farmacia de Baleares, por favor que me lo diga. Yo estaba desesperada perdida. En una de las farmacias a las que fui, como acto de desesperación, me compré un multivitamínico sin receta, para ir tomando aportes vitamínicos mientras no encontrara la pastillita de marras. Sé que no es lo que me dijeron, pero pensé: "bueno, menos de lo que necesito es más que nada".
Hoy el médico de cabecera me ha dado un parte de confirmación de baja y he ido a llevarlo al hospital; y ya que estaba allí, me he escapado a la consulta de la enfermera y la he abordado cuando ha salido de la consulta (sí, igual que las abuelas pesadas de toda la vida).
Cuando le he contado mi problema, se ha encogido de hombros y me ha dicho "Ah, mujer, da igual, tómate cualquiera, total, mientras tenga vitaminas ya vale".
Sí, la cara que estáis pensando es la que se me ha quedado.
Seguiré entonces con "cualquiera". Menos mal que controlo un poco de salud, que si no, ya me vale. Aún estaría dando vueltas por las farmacias más perdidas. Así que, los que queráis pasar por esto, ya sabéis. Las vitaminas son vitaminas, y mientras acaben en nuestro cuerpo, da igual de dónde vengan.
PS: Compis, sé que estáis leyendo esto y partiéndoos el pecho con cada entrada. ¡Un beso a todos vosotros y seguid siendo como sois!
PS: Compis, sé que estáis leyendo esto y partiéndoos el pecho con cada entrada. ¡Un beso a todos vosotros y seguid siendo como sois!
jueves, 5 de julio de 2012
Día +21: Sin dos dedos de frente
Lo de hoy no es que haya sido médicamente relevante, pero como es probable que le ocurra a cualquiera que quiera pasar por este proceso, os lo dejo aquí. Por eso y porque es de juzgado de guardia.
Ayer por la tarde recibí una llamada de teléfono: Debía presentarme a las 9 de la mañana de hoy en el edificio de la mutua con la que trabaja el hospital en el que trabajo, para que los médicos de allí me hicieran una evaluación y vieran si yo realmente debía seguir de baja laboral tras la intervención.
Pues nada, allá que me voy con todos mis informes y mis pruebas en una carpetita. Iba totalmente tranquila, primero porque la baja laboral no la decido yo, y si mis médicos piensan que aún no puedo cargar pesos ni aguantar un ritmo de trabajo normal, pues por algo será. Y segundo porque ya he tenido que vérmelas con esta mutua un par de veces, aunque siempre por problemas triviales, como torceduras de tobillo y cosas así. Lo único que me escamaba era la premura de la cita, de un día para el otro. Pero bueno.
Llego allí y me recibe un doctor, muy majo él, que me hace un historial médico completo. Hasta mis abuelos se ha remontado.Pero los informes, ni mirarlos.
No me había fijado al entrar, pero me di cuenta de que el médico también tenía una obesidad importante. Y me di cuenta por las preguntas que me hacía: que cómo está yendo todo, que cuánto he perdido, que qué estoy comiendo ahora, que por qué esta técnica y no el balón gástrico o el bypass completo, que cuánto tiempo estuve en el hospital, que cómo me sentí allí...
No sé si fue su intención, realmente. Pero lo que me parecía era que estaba pensándose el operarse él y estaba valorando a través de mí si valía la pena o no. Lo juro, era la impresión que daba.
En fin, lo positivo es que dio el visto bueno al pago de la baja médica sin pensárselo mucho. Pero salí de la mutua con la impresión de ser una cobaya, un objeto de estudio. A ver si me entendéis, no es la primera vez que me pasa. Reaccionaron de la misma manera mis primos, mis amigos, la tendera de la esquina... pero de un médico... no sé, esperaba otra cosa.
Nada, que está visto que en 11 años de carrera, a algunos no les da para desarrollar dos dedos de frente.
miércoles, 4 de julio de 2012
Día +20: Más agua y menos agujas
Esta mañana ha tocado revisión con el cirujano; ya tocaba, no me había visto desde hacía 17 días, cuando me dio el alta.
Hemos estado repasando mis hábitos desde que salí del hospital, y hemos dado con el motivo de que esté tremendamente débil desde hace dos días; efectivamente estaba comenzando a deshidratarme. Las náuseas y los vómitos del cambio de dieta han reducido mi consumo de agua y mi cuerpo está empezando a quejarse. Pero esta mañana ya me he encontrado mejor, lo he tolerado todo bien y llevo más de un litro de agua bebido hasta ahora (son las cuatro menos diez de la tarde). y la verdad, ya empiezo a sentir más energías. Fíjate tú.
También me ha retirado las inyecciones de heparina que me llevaba poniendo desde que pasé por quirófano, ya que, salvo en lo que a cargar pesos se refiere, estoy haciendo vida prácticamente normal y el riesgo de trombosis a estas alturas es ya muy bajo. No sabéis cómo lo agradecemos mi pobre y amoratado abdomen y yo.
Pero eso no quiere decir que deba relajarme; tengo que seguir llevando una vida lo más activa posible para que el riesgo de trombosis se reduzca a cero. Aunque eso no es problema; mi marido y yo paseamos a nuestro perro al menos una hora al día, y además ahora tengo a un familiar pasando el verano con nosotros. Los que vivís en lugares turísticos ya sabéis qué significa eso: Paseos, excursiones, visitas variadas... vamos, el no parar.
Eso sí, a todas partes con una botellita de agua. A hidratarse tocan.
Hemos estado repasando mis hábitos desde que salí del hospital, y hemos dado con el motivo de que esté tremendamente débil desde hace dos días; efectivamente estaba comenzando a deshidratarme. Las náuseas y los vómitos del cambio de dieta han reducido mi consumo de agua y mi cuerpo está empezando a quejarse. Pero esta mañana ya me he encontrado mejor, lo he tolerado todo bien y llevo más de un litro de agua bebido hasta ahora (son las cuatro menos diez de la tarde). y la verdad, ya empiezo a sentir más energías. Fíjate tú.
También me ha retirado las inyecciones de heparina que me llevaba poniendo desde que pasé por quirófano, ya que, salvo en lo que a cargar pesos se refiere, estoy haciendo vida prácticamente normal y el riesgo de trombosis a estas alturas es ya muy bajo. No sabéis cómo lo agradecemos mi pobre y amoratado abdomen y yo.
Pero eso no quiere decir que deba relajarme; tengo que seguir llevando una vida lo más activa posible para que el riesgo de trombosis se reduzca a cero. Aunque eso no es problema; mi marido y yo paseamos a nuestro perro al menos una hora al día, y además ahora tengo a un familiar pasando el verano con nosotros. Los que vivís en lugares turísticos ya sabéis qué significa eso: Paseos, excursiones, visitas variadas... vamos, el no parar.
Eso sí, a todas partes con una botellita de agua. A hidratarse tocan.
martes, 3 de julio de 2012
Día +19: No estamos locos, que sabemos lo que queremos...
Ayer me tocó evaluación psiquiátrica. Antes de la intervención, me dieron medicación para controlar los brotes de ansiedad que me provocaban los asaltos nocturnos a la nevera, y tocaba revisar el tratamiento, ahora que ni puedo ni me apetece asaltar la nevera...
Mi psiquiatra es todo un personaje. Para empezar, lo ves por la calle y, en lugar de contarle tus penas, le das la cartera y sales corriendo. Es alto, rapado, fuertote y tiene unos rasgos muy rudos... Luego empieza a hablar y es encantador, pero hasta que habla, da miedito.
Empezamos a hablar, sorprendido de que me hubiesen operado ya. Y comentándole mis náuseas, mis vómitos, mi debilidad, mi dificultad para tragar la medicación... Se me queda mirando y me dice algo así como "Pero tú estás animada, ¿no?"
A ver, corazón. He pasado por una intervención quirúrgica, sabiendo lo que iba a ocurrir después, porque tengo confianza en lo que estoy haciendo. Tengo náuseas y vómitos porque estoy en pleno proceso de adaptación a la nueva dieta. Estoy floja porque como menos y porque la semana pasada teníamos aquí 40 grados a la sombra. Y me cuesta tragar medicación porque me habéis dado 6 capsulones para tragar en el desayuno, gamberros.
Yo estoy animada no, animadísima. Tengo confianza en el proceso, aunque sea duro, porque sé que estoy peleando por mi salud. Pero me hace gracia que todos los médicos a los que voy se preocupen por mi ánimo pero luego me sigan recetando capsulas. Al menos, mi psiquiatra lo ha pillado y me ha cambiado dos cápsulas por un comprimido. Algo es algo.
Mi psiquiatra es todo un personaje. Para empezar, lo ves por la calle y, en lugar de contarle tus penas, le das la cartera y sales corriendo. Es alto, rapado, fuertote y tiene unos rasgos muy rudos... Luego empieza a hablar y es encantador, pero hasta que habla, da miedito.
Empezamos a hablar, sorprendido de que me hubiesen operado ya. Y comentándole mis náuseas, mis vómitos, mi debilidad, mi dificultad para tragar la medicación... Se me queda mirando y me dice algo así como "Pero tú estás animada, ¿no?"
A ver, corazón. He pasado por una intervención quirúrgica, sabiendo lo que iba a ocurrir después, porque tengo confianza en lo que estoy haciendo. Tengo náuseas y vómitos porque estoy en pleno proceso de adaptación a la nueva dieta. Estoy floja porque como menos y porque la semana pasada teníamos aquí 40 grados a la sombra. Y me cuesta tragar medicación porque me habéis dado 6 capsulones para tragar en el desayuno, gamberros.
Yo estoy animada no, animadísima. Tengo confianza en el proceso, aunque sea duro, porque sé que estoy peleando por mi salud. Pero me hace gracia que todos los médicos a los que voy se preocupen por mi ánimo pero luego me sigan recetando capsulas. Al menos, mi psiquiatra lo ha pillado y me ha cambiado dos cápsulas por un comprimido. Algo es algo.
sábado, 30 de junio de 2012
Día +16: La calma tras la tormenta
Ayer me tomé mi primer puré de verduras: Andaba un poco aprensiva, así que empecé con un preparado de farmacia que toleré bien, pero que no sabía a nada. La verdad, decepción total. Está bien que las cosas me sienten bien, pero si no me termino la comida de puro asco, ¿Qué gracia tiene?
Por la tarde, a la hora de la merienda, quise intentar darme un capricho para compensar y me tomé media tarrina de las pequeñas de queso fresco. Oh oh... mala idea. Me sentó fatal. No llegué a vomitarlo, pero me dio una tardecita que no veas.
Eso no quiere decir que no deba tomarlo más, ni que deba tomarlo hasta que me siente bien. Lo que te aconsejan es esperar un par de días y volver a intentarlo en otro momento del día. Seguramente, esperaré al lunes o así y me lo tomaré por la mañana. A ver qué tal.
Como el puré me esperanzó, hoy he ido a comprar un puré al súper. Encontré uno de pollo con verduras que ya estaba hecho, viene en raciones individuales y sólo había que calentarlo, y decidí probarlo.
Sé que os estaréis preguntando "¿Y por qué no lo haces en casa?". Las razones son fundamentalmente dos. Primero, no quiero gastarme 10 euros en hacerme un puré consistente en casa que después voy a vomitar. al menos, no hasta estar segura de que va a quedarse dentro de mi cuerpo. Segundo, a mi marido no le gustan los purés y bastante paciencia está teniendo ya con mi dieta, así que tendría que hacérmelos para mí sola, y reconozco que me da mucha pereza.
Como os decía, probé el puré... ¡Oh, manjar de dioses! Era de lo más simple, pero... ¡sabía a pollo! Ya no me acordaba lo que era el sabor a pollo... Puede parecer una tontería, pero os reto a dos semanas largas a base de zumos y batidos de chocolate, veremos si no os apetece el pollo después.
Y lo mejor de todo: me está sentando de maravilla. si sigue así, ya tengo comida adjudicada para los próximos días. Por suerte, no soy una persona que se canse pronto de un tipo de comida concreto; así que para cuando me canse, con suerte ya podré tomar algo más consistente. Cruzaré los dedos.
Por la tarde, a la hora de la merienda, quise intentar darme un capricho para compensar y me tomé media tarrina de las pequeñas de queso fresco. Oh oh... mala idea. Me sentó fatal. No llegué a vomitarlo, pero me dio una tardecita que no veas.
Eso no quiere decir que no deba tomarlo más, ni que deba tomarlo hasta que me siente bien. Lo que te aconsejan es esperar un par de días y volver a intentarlo en otro momento del día. Seguramente, esperaré al lunes o así y me lo tomaré por la mañana. A ver qué tal.
Como el puré me esperanzó, hoy he ido a comprar un puré al súper. Encontré uno de pollo con verduras que ya estaba hecho, viene en raciones individuales y sólo había que calentarlo, y decidí probarlo.
Sé que os estaréis preguntando "¿Y por qué no lo haces en casa?". Las razones son fundamentalmente dos. Primero, no quiero gastarme 10 euros en hacerme un puré consistente en casa que después voy a vomitar. al menos, no hasta estar segura de que va a quedarse dentro de mi cuerpo. Segundo, a mi marido no le gustan los purés y bastante paciencia está teniendo ya con mi dieta, así que tendría que hacérmelos para mí sola, y reconozco que me da mucha pereza.
Como os decía, probé el puré... ¡Oh, manjar de dioses! Era de lo más simple, pero... ¡sabía a pollo! Ya no me acordaba lo que era el sabor a pollo... Puede parecer una tontería, pero os reto a dos semanas largas a base de zumos y batidos de chocolate, veremos si no os apetece el pollo después.
Y lo mejor de todo: me está sentando de maravilla. si sigue así, ya tengo comida adjudicada para los próximos días. Por suerte, no soy una persona que se canse pronto de un tipo de comida concreto; así que para cuando me canse, con suerte ya podré tomar algo más consistente. Cruzaré los dedos.
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