jueves, 30 de agosto de 2012
Día +77: Corazón de melón
Hoy, visita con la enfermera de Endocrinología. Sé que esto empieza a parecer una agenda médica, pero chicos, ésta es mi vida desde hace más de dos meses.
Media hora me he pasado en la consulta, aunque habrían sido 10 minutos si a la pobre no la hubiesen estado molestando con llamadas de teléfono y toquecitos en la puerta cada 5 minutos. ¡Bienvenidos a la sanidad pública, con sus agendas sobrecargadas y su falta absoluta de tiempo hasta para ir al baño! Ains, si hasta me está entrando la nostalgia...
De momento, todo va estupendamente. He llegado a la barrera de los 110 kilazos, he perdido 18. Oír que tu índice de masa corporal ha bajado casi 8 puntos anima a cualquiera.
Por lo que respecta a la comida, no hay muchos cambios. Ya puedo comer casi de todo, aunque aún hay cosas que no se me recomiendan. Las ensaladas, por ejemplo. Quién me iba a decir a mí que vería a mi marido comerse una ensalada, lechuga incluida, mientras se me hacía la boca agua. Pero con las frutas y las verduras cocidas tengo campo libre. Creo que cuando cobre, lo primero que voy a hacer será asaltar una frutería. ¡Me muero por un trozo de melón!
Una de las cosas que no sabía hasta hoy es que las comidas a la plancha serían las más difíciles de digerir. Quizá fue por eso que el filete me sentó como una patada el otro día. Pero bueno, existiendo la posibilidad de hervir o incluso asar los alimentos, es pasable. Seamos sinceros, mejor un suculento trozo de pollo asado que una sosa pechuga a la plancha.
Lo que importa es que mi vida y mis hábitos están volviendo poco a poco a la normalidad. Ya sólo falta que me dejen volver al trabajo (Es increíble, pero empiezo a echar de menos el corre-corre de la URPA) y podré decir que mi convalecencia habrá terminado. ¡Menudo verano ha sido éste!
jueves, 23 de agosto de 2012
Día +70: De campo y playa
Últimamente mi perro está de lo más cansino. No le sacamos mucho, quizá, o será que se aburre; la cuestión es que últimamente se está portando fatal, de lo más pegajoso y demandante de atención.
Os preguntaréis que tiene eso que ver con mi recuperación. Tiempo al tiempo.
A lo que iba. Para que se cansara un rato, nos lo hemos llevado a la playa. No hay ninguna playa cerca de mi casa donde se pueda llevar a los perros, así que hemos madrugado un poco (Sigo pensando que levantarse a las 7 de la mañana en pleno mes de agosto debería estar penado por la ley) y nos hemos plantado en la playa a las 8 de la mañana, cuando todavía no hay ni Dios y podemos triscar con el animalito a gusto. De todas formas, donde solemos ir nunca nos han puesto problemas, pero en pleno mes de agosto, con las playas llenas, siempre hay riesgo de que te toque algún imbécil perrófobo.
Vamos, que el bicho se lo ha pasado de muerte... Y los amos, ni os cuento...
Como para las 11 empezaba a haber muchos niños y alguna cara larga en la playa, nos hemos venido para casa. Antes de las 12 estábamos en casa, todos duchados (Sí, el perro también). Y estábamos muertos, los tres. Yo no he pedido más y me he echado una siesta antes de comer... de casi 2 horas.
Apenas aguanto 2 horas en la playa(La primera hora, como acababa de desayunar, no seguí a los chicos y vegeté un poco). Ni os cuento lo que pueden ser 7 horas de turno de trabajo corre-que-te-corre. O peor, 10 horas en el turno de noche. Por eso es por lo que sigo de baja, porque sigo de un flojo que asusta. En fin, será cuestión de tener paciencia.
Ah, por cierto. Peso de... hace 15 minutos: 111.500Kg.
PS: Compis, juro que esta entrada no está hecha para dar envidia a nadie.
PS2: Bueno, sí, un poco sí, lo reconozco...
sábado, 18 de agosto de 2012
Día +65: Pero qué potitas son las comparaciones.
Ayer fue un día para olvidar. A la hora de comer, debía estar experimentando un estado de enajenación mental transitoria o algo así, porque tuve la genial idea de meterme entre pecho y espalda un filete. Y de cerdo, además. aunque fuera muy magro y eso, pasó lo que tenía que pasar y eché hasta la primera papilla. Sí, podéis decirlo, soy tonta de capirote.
Estuve con mal cuerpo todo el día, y para la noche, para no forzar la máquina, volví a mis seguros potitos, porque no había ido a hacer la compra y no tenía con qué hacerme un puré. Y mucho mejor, la verdad.
Con el potito en la mano, anoche me dio por filosofar. Cuando estuve con la enfermera del endocrino, a la hora de pasar a la dieta en purés, me recomendó que, si tenía que tomarme un potito, me tomase uno para adultos, de los que venden para la gente que no puede tomar sólidos (Léase yo misma). Los de bebés, por lo visto, tienen menos proteínas y más azúcares, y no son los más recomedables. Al menos eso fue lo que me dijo.
Vale, estupendo. Ponte a buscar potitos para adultos. En un radio de 5 calles alrededor de mi casa, que yo sepa, hay 7 supermercados, incluido un Corte Inglés. Será por oferta. Pero en ninguno he sido capaz de encontrar los dichosos potitos. El único hipermercado en que los he encontrado es uno que está a 12 kilómetros de casa, así que tengo que conducir para llegar. Sí, claro, también están las farmacia, pero me niego a pagar 3 euros por un potito. para eso me hago los purés yo.
Y respecto a la cantidad de nutrientes de cada potito... Mejor os pongo unas fotos (Perdonad el desorden, mi escitorio suele ser un caos).
Como habréis imaginado, la imagen de arriba corresponde a un potito infantil,de menestra con cordero y la de abajo, a un potito para adultos de ternera a la jardinera. He cogido dos potitos que tenía por casa y que se parecieran un poco, porque tampoco voy a comparar uno de pescado y arroz con uno de plátano.
Veamos. Como véis, lo de que los potitos para adultos tienen más proteínas no es cierto. Tienen prácticamente las mismas. Añadidle que el potito infantil, a pesar de que es cierto que tiene más azúcares, es menos calórico porque aporta menos grasas. También son muy parecidos respecto al sodio, y, aunque el potito infantil no lo marca, haciendo cuentas se deduce que tiene menos colesterol que el de adultos. El infantil tiene un poco más de fibra, eso sí. Pero puede ser porque lleva verdura; los hay que llevan arroz o pasta y no tienen ni la mitad.
Viendo esto, he llegado a dos conclusiones. Primera, el potito infantil gana por goleada al de adulto. Además, es más fácil de encontrar, más barato y tiene mejor sabor (quizá sea porque no hice una buena elección de sabores, pero los de adultos no me saben a nada). Así que, lamentándolo mucho por la enfermera, el día que me tenga que tomar uno, me lo tomaré infantil.
Y segunda (y ésta me la apunto para el día en que tenga hijos): Ojo con los potitos infantiles que se venden en el súper. Como habéis visto, tienen un montón de proteínas,probablemente más de las recomendables para los bebés. Desde luego, después de mi experiencia, me lo pensaré dos veces antes de darle uno a un hipotético hijo mio. Para eso se los hago yo en casa. Que yo soy adulta y dueña de lo que le meto a mi cuerpo, pero un bebé es algo muy serio.
miércoles, 15 de agosto de 2012
Día +62: Balance del segundo mes.
Sí, sé que esta entrada debía publicarla el día 14, léase ayer. Pero hasta esta tarde la conexión a Internet me ha estado vacilando y no me ha dejado entrar. Sorry.
Mi peso de hace... eh... cinco minutos: 112,800 Kg. -16 Kilos.
Veamos... ¿Qué ha cambiado en este segundo mes? A bote pronto, la dieta. Ahora ya como sólidos, aunque blanditos. Aún no me atrevo con cosas como un filete, pero sí con patatas hervidas, tortillas, pescado hervido... Ayer, sin ir más lejos, como a mi marido y mi cuñado se les antojó pizza para cenar, ya que fui al súper compré unas hamburguesas de pescado (merluza y salmón, creo que llevan), y ésa ha sido mi comida de hoy, mientras los chicos comían filetes de cerdo y ensalada de patatas alemana (se están aprovechando de que detesto esa ensalada, y últimamente se están poniendo ciegos).
Por fortuna, no he vomitado en este mes ni la mitad que en el anterior. He tenido mis malos ratos, por supuesto. Cuando me hicieron pasar a la dieta blanda, estaba aterrada, después de mi experiencia con los purés. Pero no ha sido tan malo, la verdad. Supongo que también ha influido el que ya tengo una idea de cuáles son mis límites y que procuro no sobrepasarlos. ¡La experiencia del mes pasado me ha servido de algo!
Como el mes pasado, lo resumo en una palabra: Mejor. No bien del todo, pero mejor. Los días más malos han quedado definitivamente atrás, aunque aún no puedo bajar la guardia. Ni la bajaré hasta que pueda cumplir uno de mis sueños desde que me operé: Volver a catar el sushi ;)
Ah, y ya me puedo beber medio vaso de agua de golpe, si no he comido nada antes. ¡Y creedme, en plena ola de calor, con 40 grados a la sombra, es lo mejor que me podría pasar!
viernes, 10 de agosto de 2012
Día +57: Joé con San Lorenzo
No veáis cómo pega hoy el Lorenzo, digo, el sol.
Como todos sabréis (Y el que no lo sepa, que se asome a la ventana y se enterará) media España está en alerta por calor, y a la otra media poco le falta. Maldito Sáhara, que sólo se hace notar para mandarnos olas de calor y tormentas de barro. En fin.
Como sigue mi cuñado por aquí, nos hemos decidido por enseñarle una fábrica de vidrio que hay a unos 20 Km. de Palma. Y nada, nos metemos los tres en el coche, nos ponemos en marcha... y cuando ya andábamos a medio camino, le digo a mi cuñado: "Pásame la botella de agua, que tengo un poco de sed".
Ups. él creía que la había cogido mi marido; mi marido que la había cogido yo y yo, que la había cogido él. Menos mal que en el bolso siempre llevo una botellita pequeña y aún le quedaba como un cuarto de agua. así que salí del paso con eso.
Bueno, llegamos a la fábrica de vidrio, justo cuando estaban haciendo una demostración de soplado y de fabricación de piezas. Proceso que, como imaginaréis, se hace en unos hornos a una temperatura altísima. Nos hemos quedado un rato ahí, sudando como condenados, hasta que hemos visto a un turista a nuestro lado casi caerse en redondo al suelo. Lo llevamos entre varios a la entrada de la fábrica, donde corría un poco el aire (menos mal que entre turistas y empleados éramos nueve personas, porque el hombre pesaba como un cadáver) y a base de agua, paños frescos en las sienes, cuello y muñecas y un rato de descanso, al poco ya se encontraba mejor.
Si pudo tener un golpe de calor un hombre sano (al menos sano por lo que yo entendí, porque el señor es noruego y su inglés era casi tan malo como el mío), imaginad alguien como yo, que casi nunca tengo sed y, por tanto, bebo poca agua. Después de dejar al señor en mejor estado, lo primero que hice fue mandar a mi marido a una expendedora a por botellas de agua. Que con un susto al día, ya vale.
Así que please, lectores de este blog. Hidratáos y no os expongáis al calor (Los compis que leáis esto, ya tenéis algo positivo de estar currando. El aire acondicionado de los quirófanos mola). que tal como anda el Lorenzo hoy, un chungo le puede dar a cualquiera.
PS: Este post va a dedicado a mi padrino, a su padre y a su hijo, que hacen el santo hoy. ¡Felicidades, Lorenzos!
Como todos sabréis (Y el que no lo sepa, que se asome a la ventana y se enterará) media España está en alerta por calor, y a la otra media poco le falta. Maldito Sáhara, que sólo se hace notar para mandarnos olas de calor y tormentas de barro. En fin.
Como sigue mi cuñado por aquí, nos hemos decidido por enseñarle una fábrica de vidrio que hay a unos 20 Km. de Palma. Y nada, nos metemos los tres en el coche, nos ponemos en marcha... y cuando ya andábamos a medio camino, le digo a mi cuñado: "Pásame la botella de agua, que tengo un poco de sed".
Ups. él creía que la había cogido mi marido; mi marido que la había cogido yo y yo, que la había cogido él. Menos mal que en el bolso siempre llevo una botellita pequeña y aún le quedaba como un cuarto de agua. así que salí del paso con eso.
Bueno, llegamos a la fábrica de vidrio, justo cuando estaban haciendo una demostración de soplado y de fabricación de piezas. Proceso que, como imaginaréis, se hace en unos hornos a una temperatura altísima. Nos hemos quedado un rato ahí, sudando como condenados, hasta que hemos visto a un turista a nuestro lado casi caerse en redondo al suelo. Lo llevamos entre varios a la entrada de la fábrica, donde corría un poco el aire (menos mal que entre turistas y empleados éramos nueve personas, porque el hombre pesaba como un cadáver) y a base de agua, paños frescos en las sienes, cuello y muñecas y un rato de descanso, al poco ya se encontraba mejor.
Si pudo tener un golpe de calor un hombre sano (al menos sano por lo que yo entendí, porque el señor es noruego y su inglés era casi tan malo como el mío), imaginad alguien como yo, que casi nunca tengo sed y, por tanto, bebo poca agua. Después de dejar al señor en mejor estado, lo primero que hice fue mandar a mi marido a una expendedora a por botellas de agua. Que con un susto al día, ya vale.
Así que please, lectores de este blog. Hidratáos y no os expongáis al calor (Los compis que leáis esto, ya tenéis algo positivo de estar currando. El aire acondicionado de los quirófanos mola). que tal como anda el Lorenzo hoy, un chungo le puede dar a cualquiera.
PS: Este post va a dedicado a mi padrino, a su padre y a su hijo, que hacen el santo hoy. ¡Felicidades, Lorenzos!
miércoles, 8 de agosto de 2012
Día +55: No pierdo la cabeza porque la llevo pegada al cuerpo
Lo reconozco, soy un despiste con patas. He sido así toda la vida, y ahora que llevo mil cosas en la cabeza, ni os cuento. Tengo una agenda en la que apunto todas las cosas importantes, y sin ella la verdad es que me entraría el pánico. ¿Dicen que hay adictos al móvil? Yo soy agendaadicta. y aún así, a veces meto la pata hasta la cadera. Como hoy.
Me he levantado a las 7 de la mañana, he sacado al perro, me he duchado, etc para llegar a la consulta del neumólogo a las 8:30h. Llego justa, pero llego. Me ve el compañero que está en la puerta del gabinete de neumología que ya me conoce de haberme visto por el hospital taaaantas veces), se me queda mirando y me dice: "Pero tú no tienes consulta hoy, la tienes mañana"
Oh Diox. Saco la agenda a todo correr, busco la cita...Toma ya. Cita con neumología el 9 de agosto a las 8:30. Tócate las narices. No sé para qué porras apunto las cosas si luego ni las miro.
La gran suerte que he tenido es que el paciente que tenía que venir a esa hora ha llegado 25 minutos tarde; eso y que la compañera que tenía que revisarme se ha enrollado un montón y se ha apiadado de mí y de mi mala cabeza, así que me ha pasado la visita.
Lo bueno de todo esto es que, según los resultados de la prueba del fin de semana pasado, ya puedo empezar a reducir la presión en la CPAP; antes la tenía a 9 centímetros de agua y me la van a poner en 6. (Para los no iniciados, es la presión del aire que introduce la máquina en las vías respiratorias para obligar a los pulmones a expandirse y no hacer pausas respiratorias durante el sueño). La compañera no se lo podía ni explicar... hasta que le he contado que desde que empecé a usar la máquina, he perdido 15 kilos y medio (me he pesado hace media hora, justo después de comer. Por cierto, un poco de verdurita a la parrilla. Poca, pero me ha sabido a gloria. Y de momento la retengo. Cruzaré los dedos). Me ha dado el teléfono de la compañía encargada del mantenimiento del aparato, porque si sigo perdiendo peso así, puede que tengan que bajármelo aún más antes de que vuelva a consulta. Espero que me la quiten pronto: ¡Es un auténtico incordio!
Y lo mejor. Aprovechando que salía de la consulta, he aprovechado para llevar el parte de confirmación de baja a Recursos Humanos... el mismo parte de baja que se me ha olvidado en el recibidor de casa al salir. Por mi despiste congénito, he tenido que volver a casa, cogerlo y llevarlo al hospital.
Lo dicho, que suerte que tengo la cabeza pegada al cuerpo.
Me he levantado a las 7 de la mañana, he sacado al perro, me he duchado, etc para llegar a la consulta del neumólogo a las 8:30h. Llego justa, pero llego. Me ve el compañero que está en la puerta del gabinete de neumología que ya me conoce de haberme visto por el hospital taaaantas veces), se me queda mirando y me dice: "Pero tú no tienes consulta hoy, la tienes mañana"
Oh Diox. Saco la agenda a todo correr, busco la cita...Toma ya. Cita con neumología el 9 de agosto a las 8:30. Tócate las narices. No sé para qué porras apunto las cosas si luego ni las miro.
La gran suerte que he tenido es que el paciente que tenía que venir a esa hora ha llegado 25 minutos tarde; eso y que la compañera que tenía que revisarme se ha enrollado un montón y se ha apiadado de mí y de mi mala cabeza, así que me ha pasado la visita.
Lo bueno de todo esto es que, según los resultados de la prueba del fin de semana pasado, ya puedo empezar a reducir la presión en la CPAP; antes la tenía a 9 centímetros de agua y me la van a poner en 6. (Para los no iniciados, es la presión del aire que introduce la máquina en las vías respiratorias para obligar a los pulmones a expandirse y no hacer pausas respiratorias durante el sueño). La compañera no se lo podía ni explicar... hasta que le he contado que desde que empecé a usar la máquina, he perdido 15 kilos y medio (me he pesado hace media hora, justo después de comer. Por cierto, un poco de verdurita a la parrilla. Poca, pero me ha sabido a gloria. Y de momento la retengo. Cruzaré los dedos). Me ha dado el teléfono de la compañía encargada del mantenimiento del aparato, porque si sigo perdiendo peso así, puede que tengan que bajármelo aún más antes de que vuelva a consulta. Espero que me la quiten pronto: ¡Es un auténtico incordio!
Y lo mejor. Aprovechando que salía de la consulta, he aprovechado para llevar el parte de confirmación de baja a Recursos Humanos... el mismo parte de baja que se me ha olvidado en el recibidor de casa al salir. Por mi despiste congénito, he tenido que volver a casa, cogerlo y llevarlo al hospital.
Lo dicho, que suerte que tengo la cabeza pegada al cuerpo.
lunes, 6 de agosto de 2012
Día +53: Jugando a las maquinitas
¿Os acordáis de la época en que, en lugar de tener seis videoconsolas en casa, teníamos un juego de ésos en pantallas de cristal líquido? Mi madre siempre estaba diciendo "¡deja de jugar a las maquinitas y ven aquí!" Yo tenía uno que consistía en hacer saltar unas ranas para cruzar un estanque... complicación cero, pero ¡eh, cómo enganchaba!
Este fin de semana me he sentido como si volviera a jugar a las maquinitas. Me llamaron de la consulta del neumólogo para revisar mi CPAP. total, que voy el viernes con mi cacharrito en su bolso correspondiente, más mi bolso más la carpeta que uso con todos los documentos relativos a la intervención. vamos, que parecía que en vez de al hospital me iba al aeropuerto.
Pues resulta que cuando llego me sueltan "ah no, es un error, no tenías que traerte tu CPAP, teníamos que darte una nosotros". Toma ya. total, que me vuelvo a llevar todos mis bultos más otra maletita con una CPAP automática, que por lo visto registra mi ritmo de sueño, si sigo haciendo apneas, si ronco menos, etc. si antes parecía que me iba de viaje, en ese momento ni os cuento. Vaya show. ¡Esto con mi maquinita no pasaba, si cabía en un puño! En fin.
He usado esa CPAP este fin de semana, y hoy la he llevado de vuelta para que lean los resultados. He de volver el miércoles para que, ahora sí, chequeen mi CPAP y me cuenten los resultados de la prueba. Además, me han pasado un cuestionario para mí y otro para mi chico; en el mío me preguntaban si tengo menos sueño, si estoy más despierta por las mañanas... y a él, si ronco menos o me muevo menos por las noches. Ya os contaré.
Este fin de semana me he sentido como si volviera a jugar a las maquinitas. Me llamaron de la consulta del neumólogo para revisar mi CPAP. total, que voy el viernes con mi cacharrito en su bolso correspondiente, más mi bolso más la carpeta que uso con todos los documentos relativos a la intervención. vamos, que parecía que en vez de al hospital me iba al aeropuerto.
Pues resulta que cuando llego me sueltan "ah no, es un error, no tenías que traerte tu CPAP, teníamos que darte una nosotros". Toma ya. total, que me vuelvo a llevar todos mis bultos más otra maletita con una CPAP automática, que por lo visto registra mi ritmo de sueño, si sigo haciendo apneas, si ronco menos, etc. si antes parecía que me iba de viaje, en ese momento ni os cuento. Vaya show. ¡Esto con mi maquinita no pasaba, si cabía en un puño! En fin.
He usado esa CPAP este fin de semana, y hoy la he llevado de vuelta para que lean los resultados. He de volver el miércoles para que, ahora sí, chequeen mi CPAP y me cuenten los resultados de la prueba. Además, me han pasado un cuestionario para mí y otro para mi chico; en el mío me preguntaban si tengo menos sueño, si estoy más despierta por las mañanas... y a él, si ronco menos o me muevo menos por las noches. Ya os contaré.
viernes, 3 de agosto de 2012
Día +50: Más enlaces
Para hoy os dejo uno de esos posts que tengo reservados para esos días en los que no tengo nada que contar ;)
http://www.lamangagastrica.com/ Aquí explica de forma bastante llana las ventajas e inconvenientes de esta cirugía
http://www.youtube.com/watch?v=PWZDdzaB6qg Este es un vídeo de la intervención (No es la mía, éste lo he encontrado por ahí). Si sois aprensivos, no os metáis ahí. Pero sabed que es esto lo que van a haceros.
martes, 31 de julio de 2012
Día +47: Pasito atrás
Es un pasito pequeño, pero bueno. Ayer, contenta porque tenía permiso, intenté tomarme una tortilla francesa de un huevo. Pues me sentó fatal. No vomité, pero poco le faltó.
Ante la experiencia, para cenar me volví a mis seguros líquidos y me cené un gazpacho que me sentó mucho mejor. No tenía cuerpo como para forzar más la máquina.
Creo que empezaré con cosas más light, como una patata cocida, fruta muy blandita... algo que pueda tolerar mejor. Quizá es pronto para los huevos, todavía. ¡Menos mal que no los pedí el día que salí a comer fuera!
En fin paciencia. De momento sigo de baja, no es plan de volver al curro ahora que estoy cambiando la dieta. Por el momento me tomaré este pasito atrás como una manera de coger carrerilla hacia mi recuperación. ¡Que no sea por falta de optimismo!
Ante la experiencia, para cenar me volví a mis seguros líquidos y me cené un gazpacho que me sentó mucho mejor. No tenía cuerpo como para forzar más la máquina.
Creo que empezaré con cosas más light, como una patata cocida, fruta muy blandita... algo que pueda tolerar mejor. Quizá es pronto para los huevos, todavía. ¡Menos mal que no los pedí el día que salí a comer fuera!
En fin paciencia. De momento sigo de baja, no es plan de volver al curro ahora que estoy cambiando la dieta. Por el momento me tomaré este pasito atrás como una manera de coger carrerilla hacia mi recuperación. ¡Que no sea por falta de optimismo!
lunes, 30 de julio de 2012
Día +46: Siguiente parada
Sí, lo sé, lo sé, este blog parecía más muerto que la conciencia de un político. Pero realmente no tenía nada relevante que contar. Seguía con mis purés, mis potitos y mis cosas. Hasta hoy.
Esta mañana, revisión con el endocrino. Al pesarme, 114,900 Kg. Vamos por 14, lo cual, como dice él, es incluso demasiado para un mes y medio. Pero bueno, ahora estoy perdiendo 500-1000 g. por semana, que es un buen ritmo. Al fin y al cabo, si quería adelgazar en quince días, en vez de en un quirófano debería haberme metido en un tren camino a Lourdes.
Hemos revisado las recomendaciones dietéticas y me han dado permiso oficial para empezar con la dieta blanda. Ahora ya puedo comer tortillas, carne magra muy blandita... De momento sigo sin poder pasarme con la fibra, así que las ensaladas que tan bien me vendrían este verano tendrán que esperar. Pero poder comer algo que se pueda masticar como Dios manda... ¡Qué ganas! Eso sí, de masticar me voy a hartar, porque una de las recomendaciones dietéticas que te dan es que tragues la comida como si la hubieses pasado por la batidora. Pero bueno. el estómago quizá no lo note, pero los dientes... ¡Ya te digo!
Aún no sé cuándo podré volver a trabajar. El endocrino no se ha querido mojar con el tema, me ha dicho que unos dos meses es el tiempo habitual para este tipo de intervenciones, pero que él no puede decidirlo. Vamos, que mañana decida mi médico de cabecera. O su residente. O su sustituto. Que ahora en julio-agosto no sé lo que puedo encontrarme en su consulta.
En fin, mañana os cuento. De momento, sólo digo una cosa. ¡Puedo tomar café! descafeinado, pero, eh, al menos engaño al cerebro. ¡Yuju!
PS: Ah, no os lo perdáis. Al final al endocrino no le han gustado las vitaminas que tomo y me ha mandado una tercera marca. Espero poder encontrarla esta vez. Toco madera.
Esta mañana, revisión con el endocrino. Al pesarme, 114,900 Kg. Vamos por 14, lo cual, como dice él, es incluso demasiado para un mes y medio. Pero bueno, ahora estoy perdiendo 500-1000 g. por semana, que es un buen ritmo. Al fin y al cabo, si quería adelgazar en quince días, en vez de en un quirófano debería haberme metido en un tren camino a Lourdes.
Hemos revisado las recomendaciones dietéticas y me han dado permiso oficial para empezar con la dieta blanda. Ahora ya puedo comer tortillas, carne magra muy blandita... De momento sigo sin poder pasarme con la fibra, así que las ensaladas que tan bien me vendrían este verano tendrán que esperar. Pero poder comer algo que se pueda masticar como Dios manda... ¡Qué ganas! Eso sí, de masticar me voy a hartar, porque una de las recomendaciones dietéticas que te dan es que tragues la comida como si la hubieses pasado por la batidora. Pero bueno. el estómago quizá no lo note, pero los dientes... ¡Ya te digo!
Aún no sé cuándo podré volver a trabajar. El endocrino no se ha querido mojar con el tema, me ha dicho que unos dos meses es el tiempo habitual para este tipo de intervenciones, pero que él no puede decidirlo. Vamos, que mañana decida mi médico de cabecera. O su residente. O su sustituto. Que ahora en julio-agosto no sé lo que puedo encontrarme en su consulta.
En fin, mañana os cuento. De momento, sólo digo una cosa. ¡Puedo tomar café! descafeinado, pero, eh, al menos engaño al cerebro. ¡Yuju!
PS: Ah, no os lo perdáis. Al final al endocrino no le han gustado las vitaminas que tomo y me ha mandado una tercera marca. Espero poder encontrarla esta vez. Toco madera.
jueves, 19 de julio de 2012
día +35: Testimonios
Sigo sin novedad, pero para que veáis que no olvido este blog, os dejo un par de testimonios que he encontrado por Internet sobre personas que se han sometido a esta técnica. ¡Para que veáis que no soy sólo yo la que está encantada!
Enlace 1
Enlace 2
Enlace 3 (¡Ay, cómo la comprendo!)
Enlace 1
Enlace 2
Enlace 3 (¡Ay, cómo la comprendo!)
sábado, 14 de julio de 2012
Día +30: Balance del primer mes
Hace exactamente un mes, más o menos a esta hora, me estaban despertando de la intervención. ¡Qué pronto ha pasado el tiempo! Es un buen momento para recapitular y hacer balance de lo que ha sido mi vida en este último mes.
La verdad es que el postoperatorio está siendo durillo, sobre todo a la hora de comer. Todo el mundo me lo advertía, así que estaba concienciada, pero las cosas son diferentes cuando estás viviéndolas en tus propias carnes.
Para mí la parte más dura han sido la segunda y, sobre todo, la tercera semana. Los primeros días, aparte de las molestias de las heridas quirúrgicas, me encontraba bastante bien, aunque los batidos siempre se me han hecho cuesta arriba. Fue a la hora de introducir, poco a poco, los alimentos cuando empecé a tener problemas de náuseas, de vómitos, de dumping... En esta última semana la cosa ha mejorado bastante, apenas tengo náuseas no he vomitado ninguna vez. ¡Todo es cuestión de mejorar!
Si me preguntan si mi calidad de vida ha mejorado desde la intervención, la respuesta la tengo clara: todavía no. A ver, me siento más ligera, claro (peso 115,400 Kg, he perdido casi 13. en algo se tiene que notar) pero las molestias y la debilidad me han perjudicado bastante.
No me malinterpretéis. Sigo muy animada, y sé que esto es sólo el principio y que todo tiene que mejorar. El primer mes es el peor, y yo ya lo he pasado. Poco a poco me encontraré mejor del estómago, más fuerte y más ligera. Al menos ésa es la idea. Pero esto no es una mejora radical de un día para otro, es algo que hay que tener muy en cuenta.
¿Mi resumen en dos palabras? En proceso. El camino es largo y aún hay mucho que andar. Pero al menos ya estoy terminando de subir la peor cuesta.
La verdad es que el postoperatorio está siendo durillo, sobre todo a la hora de comer. Todo el mundo me lo advertía, así que estaba concienciada, pero las cosas son diferentes cuando estás viviéndolas en tus propias carnes.
Para mí la parte más dura han sido la segunda y, sobre todo, la tercera semana. Los primeros días, aparte de las molestias de las heridas quirúrgicas, me encontraba bastante bien, aunque los batidos siempre se me han hecho cuesta arriba. Fue a la hora de introducir, poco a poco, los alimentos cuando empecé a tener problemas de náuseas, de vómitos, de dumping... En esta última semana la cosa ha mejorado bastante, apenas tengo náuseas no he vomitado ninguna vez. ¡Todo es cuestión de mejorar!
Si me preguntan si mi calidad de vida ha mejorado desde la intervención, la respuesta la tengo clara: todavía no. A ver, me siento más ligera, claro (peso 115,400 Kg, he perdido casi 13. en algo se tiene que notar) pero las molestias y la debilidad me han perjudicado bastante.
No me malinterpretéis. Sigo muy animada, y sé que esto es sólo el principio y que todo tiene que mejorar. El primer mes es el peor, y yo ya lo he pasado. Poco a poco me encontraré mejor del estómago, más fuerte y más ligera. Al menos ésa es la idea. Pero esto no es una mejora radical de un día para otro, es algo que hay que tener muy en cuenta.
¿Mi resumen en dos palabras? En proceso. El camino es largo y aún hay mucho que andar. Pero al menos ya estoy terminando de subir la peor cuesta.
viernes, 13 de julio de 2012
Día +29: Una prueba de fuego (Y no por los 40 grados a la sombra)
Mañana hace ya un mes. ¡Es increíble cómo me ha cambiado la vida en este tiempo! Si pienso en todas las cosas que antes daba por sentadas y ahora ni se me ocurre hacer... ¡Y esto es sólo el principio!
Sin embargo, ayer volví a una antigua costumbre que no tengo por qué perder: Salí a comer fuera.
Fui con mis compañeras de trabajo, habíamos quedado para vernos porque algunas de nosotras ya no trabajan en el servicio y no queremos perder el contacto. Yo iba con un poco de miedo, porque el lugar que escogieron era el típico restaurante a pie de playa, que sirve paellas, combinados... pero ni rastro de sopas o purés. Así que me llevé un potito infantil en el bolso, sólo por si no había nada que pudiese comer.
Sí, ya sé que se hace raro andar con los potitos en el bolso, pero... ¡Eh, se supone que esta intervención es para mejorar tu calidad de vida, no para amargarte la existencia! Si me apetece salir con unos amigos, no tengo por qué no hacerlo; sólo hay que adaptarse un poco.
A la hora de ver la carta, me tranquilicé un poco, porque también servían tortillas francesas, perritos calientes... así que decidí lanzarme a la piscina y pedirme un perrito caliente, para masticarlo muuuuucho. ¡Y me sentó de maravilla! Sólo pude con la salchicha y un par de pellizcos de pan, pero no me importó. ¡No pensaba estropear el momento y acabar vomitando sólo por acabarme el pan!
Reconozco que estoy como una cabra y que aún es pronto para empezar a tomar sólidos. Pero eh, si quiero empezar a hacer vida normal, esto es lo que va a ocurrir a partir de ahora. Fui con muuuucho cuidado, masticando cada bocado un montón de veces y tardando todo lo que fue necesario (A partir de ahora, prohibidísimo comer con prisas). Y las compis fueron un cielo, totalmente comprensivas (por eso es sumamente importante, sobretodo en las primeras veces, comer con alguien que sepa por lo que se está pasando. Son mucho más comprensivos y a la vez pueden darte un toque cuando la ansiedad te hace comer muy rápido. Mis compis son así, y mi marido se está ganando el cielo por ello).
Lo más importante, me demostré a mí misma que no tengo por qué cambiar totalmente de vida. Si no salgo a comer fuera,que sea porque no quiero, no porque no puedo. Al fin y al cabo, también tengo derecho a pasármelo bien.
Sin embargo, ayer volví a una antigua costumbre que no tengo por qué perder: Salí a comer fuera.
Fui con mis compañeras de trabajo, habíamos quedado para vernos porque algunas de nosotras ya no trabajan en el servicio y no queremos perder el contacto. Yo iba con un poco de miedo, porque el lugar que escogieron era el típico restaurante a pie de playa, que sirve paellas, combinados... pero ni rastro de sopas o purés. Así que me llevé un potito infantil en el bolso, sólo por si no había nada que pudiese comer.
Sí, ya sé que se hace raro andar con los potitos en el bolso, pero... ¡Eh, se supone que esta intervención es para mejorar tu calidad de vida, no para amargarte la existencia! Si me apetece salir con unos amigos, no tengo por qué no hacerlo; sólo hay que adaptarse un poco.
A la hora de ver la carta, me tranquilicé un poco, porque también servían tortillas francesas, perritos calientes... así que decidí lanzarme a la piscina y pedirme un perrito caliente, para masticarlo muuuuucho. ¡Y me sentó de maravilla! Sólo pude con la salchicha y un par de pellizcos de pan, pero no me importó. ¡No pensaba estropear el momento y acabar vomitando sólo por acabarme el pan!
Reconozco que estoy como una cabra y que aún es pronto para empezar a tomar sólidos. Pero eh, si quiero empezar a hacer vida normal, esto es lo que va a ocurrir a partir de ahora. Fui con muuuucho cuidado, masticando cada bocado un montón de veces y tardando todo lo que fue necesario (A partir de ahora, prohibidísimo comer con prisas). Y las compis fueron un cielo, totalmente comprensivas (por eso es sumamente importante, sobretodo en las primeras veces, comer con alguien que sepa por lo que se está pasando. Son mucho más comprensivos y a la vez pueden darte un toque cuando la ansiedad te hace comer muy rápido. Mis compis son así, y mi marido se está ganando el cielo por ello).
Lo más importante, me demostré a mí misma que no tengo por qué cambiar totalmente de vida. Si no salgo a comer fuera,que sea porque no quiero, no porque no puedo. Al fin y al cabo, también tengo derecho a pasármelo bien.
lunes, 9 de julio de 2012
Día +25: Mónica Jones en busca de la vitamina perdida
Peso de hoy: 116'300 Kilos. Llevo perdidos 12. Y aún no llevo un mes. Moooooolaaaaaa.
No sé si recordaréis que estuve en la consulta de la enfermera de Endocrinología la semana pasada, y que me recetó un compuesto multivitamínico. Insistió mucho en que tenía que ser "ese" compuesto concreto, porque era el que tenía todo lo que yo necesitaba.
La marca concreta se llama Ecevit. La pongo aquí porque si alguien es capaz de encontrarla, al menos en una farmacia de Baleares, por favor que me lo diga. Yo estaba desesperada perdida. En una de las farmacias a las que fui, como acto de desesperación, me compré un multivitamínico sin receta, para ir tomando aportes vitamínicos mientras no encontrara la pastillita de marras. Sé que no es lo que me dijeron, pero pensé: "bueno, menos de lo que necesito es más que nada".
Hoy el médico de cabecera me ha dado un parte de confirmación de baja y he ido a llevarlo al hospital; y ya que estaba allí, me he escapado a la consulta de la enfermera y la he abordado cuando ha salido de la consulta (sí, igual que las abuelas pesadas de toda la vida).
Cuando le he contado mi problema, se ha encogido de hombros y me ha dicho "Ah, mujer, da igual, tómate cualquiera, total, mientras tenga vitaminas ya vale".
Sí, la cara que estáis pensando es la que se me ha quedado.
Seguiré entonces con "cualquiera". Menos mal que controlo un poco de salud, que si no, ya me vale. Aún estaría dando vueltas por las farmacias más perdidas. Así que, los que queráis pasar por esto, ya sabéis. Las vitaminas son vitaminas, y mientras acaben en nuestro cuerpo, da igual de dónde vengan.
PS: Compis, sé que estáis leyendo esto y partiéndoos el pecho con cada entrada. ¡Un beso a todos vosotros y seguid siendo como sois!
PS: Compis, sé que estáis leyendo esto y partiéndoos el pecho con cada entrada. ¡Un beso a todos vosotros y seguid siendo como sois!
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