lunes, 31 de diciembre de 2012

Día +199: Año nuevo, vida nueva



Hay que ver la de cosas que me han pasado este 2012. Para ser original, hace un rato estaba pensando en cómo estaba hace exactamente un año, y todo lo que me ha pasado desde entonces. 

Desde luego... ¡Ha sido un año apasionante! No el mejor de mi vida, está claro, pero... con la que está cayendo, me doy con un canto en los dientes. Además, no puedo hacer mucho para cambiar toda la situación económica española, pero... ¡Nadie podrá decir que no he hecho nada para cambiar mi propia situación!

Hace un año pesaba casi 30 kilos más que ahora. No podía subir dos tramos de escalera sin resollar como una loca. Necesitaba conectarme a un aparato para dormir decentemente por las noches. Comía como un animal de granja y mi tensión arterial andaba por las nubes. 

Y ahora... Sé que suena a tópico, pero... ¡Soy una persona diferente! Soy más activa, estoy más animada, tengo más ganas de hacer cosas. ¿Conocéis el tópico del gordito afable que adelgaza y se le agria el carácter? ¡Chorradas! Por lo menos eso me dicen, que hasta el humor me ha cambiado. Para bien. 

Si en 6 meses he podido lograr todo esto... ¿Qué no puedo lograr en el año que mañana comienza?

sábado, 22 de diciembre de 2012

Día +190: Llegó el coco

Mi madre, en paz descanse, decía que en España, la Navidad empieza el 22 de diciembre. Supongo que era porque se gastaba la de Dios en lotería de Navidad. Pero me quedó grabado, supongo, porque en casa el espíritu navideño siempre entraba a estas alturas.

Ay, las Navidades, la pesadilla de cualquier ser humano a dieta. La verdad es que este año les tengo un poco más de temor que de costumbre, pero como llevo haciendo ya seis meses, creo que organizándome lo puedo conseguir. Veamos.

Por Nochebuena, este año toca cenar en casa de mi hermana. Ahí, en teoría, no influyo sobre el menú y se lo dejo a mi cuñado, que es el que va a cocinar. En teoría, porque el pobre está preocupadísimo porque quiere hacer algo que me siente bien y no me haga picadillo el estómago. Ya le he explicado que puedo comer prácticamente de todo, que lo más que va a pasar es que me dejaré comida en el plato, pero aún así va con tiento. Aún no sé si comeremos lechona o caldereta de marisco. Cualquiera de las dos opciones me va bien, pero debo ir con la idea de no pasarme con las raciones. Se ha de comer lo que se puede, y punto.

Los que vayáis a cenar en familia, supongo que tendréis un problema similar. Las claves para triunfar en estas cenas son dos: La primera y más importante, saber hasta dónde puedes llegar, y ser firme para no pasar de ahí. Y la segunda, concienciar a tus compañeros de mesa. Una abuela que te meta la comida en la boca al ritmo de "Venga hija, si no has comido nada, te vas a quedar en los huesos" puede ser tu peor enemigo. ¡A no ser que convenzas a la abuela de que de eso mismo se trata, de quedarse en los huesos!

Para Navidad y San Esteban (el 26 de diciembre, en Mallorca es festivo) mi menú es muy tradicional: Sopa rellena de Navidad para el día 25, canelones para el 26. Aquí, de nuevo, me repito: moderación. Si sólo puedes tomarte una tacita de sopa o dos canelones, paciencia. Tienes toda la vida para disfrutar de esas comidas.

Para Nochevieja, el menú también es tradicional, pero en otro aspecto. Cuando era cría, un año mi padre se hartó de que mi madre se pasara estas fechas en la cocina e impuso una cena de pan y cosas. Pero eh, que es Navidad: Las cosas son salmón ahumado, caviar, jamón ibérico... esas cosas que no comes el resto del año por prohibitivas. Y como de la cena de Nochevieja me encargo yo, eso es lo que voy a hacer. Si os soy sincera, es la cena que me da más aprensión, porque me es mucho más fácil comer muchas cosas pequeñas que una grande, supongo que porque no controlo el volumen que ya me he comido. Pero sé que puedo hacerlo. ¡Aunque sea por la tacañería de no querer vomitar cosas tan caras!

En mi familia aún no hay niños pequeños, así que el día de Reyes será un día normal. A lo mejor cae un roscón, pero sólo me comeré un cachito. ¡A lo mejor tengo suerte y me cae la figura!

Bueno, esos son mis planes. Si lo consigo o no, ya os lo contaré. Ah, y un consejo: Aparcad la báscula hasta el 7 de enero. Si os obsesionáis con el peso en estas fiestas os las amargaréis. Pensad que, por suerte o por desgracia, sólo es Navidad una vez al año.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Día +189: Ven al lado oscuro...

Mi chico debe estar hasta las narices de mí y mi manera de dar la tabarra con algunas cosas. Pero él sabe que lo hago por su bien.

Ayer fuimos los dos al médico de familia; yo por mi ya conocido dolor en la cadera, él para no oírme repetirle día sí día también que ronca demasiado. Pero es que lo hace, y me preocupa. No quiero que acabe con una CPAP como yo.
A mí me han cambiado el tratamiento, me han dado una pastilla que no me pulveriza tanto el estómago y una pomada. Y de momento, maravilloso, oye. Y a él... le han mandado controles de peso, así que el día 7 de enero, que es cuando le han dado hora con la enfermera, se nos pondrá a dieta. Justo después de Navidades, que esta época es muy mala para estar a régimen.

A ver, él pesa un poco más que yo. No mucho más, pero un poco más. Y no le vendrá mal bajar un poco de peso. De hecho, desde que yo me operé él también ha adelgazado. Pero si alguien puede ayudarnos a bajar un poquito más, fantástico.

Así que nada, dentro de un par de semanas, estaremos los dos en el lado oscuro de la dieta, el de las ensaladitas, las verduras y los hervidos. ¡A ver si lo logramos los dos!

PS: Esta entrada va por ti, cariño, para que me perdones lo talibán que me voy a poner con la dieta. Ai lof yu!!

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Día +187: Dos cifras

Peso de hoy: 99,700 Kg. ¡¡¡Lo conseguí!!!! Y justo a tiempo, antes de Navidad, como yo quería. ¡Yeah!

Revisión con la enfermera del endocrino. Visto lo visto, es ya pura rutina; tanto, que me ha citado ya para dentro de tres meses. Según ella, todo está yendo genial.

Una cosa curiosa; yo no había tenido la sensación de haber perdido tanto peso estos días; lo que más me notaba es el volumen. Los pantalones que no se me caían antes se me están cayendo ahora; ¡menos mal que vienen las rebajas, porque empiezo a necesitar ropa a la de ya! Se lo comenté a la enfermera y me dijo que, si bajo de volumen pero no de peso, debe ser porque el ejercicio está haciendo que desarrolle músculo; el músculo pesa, pero ocupa mucho menos que la grasa, porque es más denso.

Es bueno saberlo: ¡Ahora me apetece aún más darme esos paseos kilométricos! Aunque tengo una molestia en la cadera izquierda que me hace la puñeta cuando llevo un rato caminando y me obliga a parar. ¿Os acordáis de la tendinitis de los isquitibiales? Pues aún la arrastro. Mañana tengo hora con el médico de familia, a ver qué me dice.

Os dejo, me voy a tomar un batido, que esto hay que celebrarlo. Eso sí, con leche desnatada.

PS: Mirona, me interesé por tu caso y lo comenté con mi cirujano (Ventajas de currar con él). Dice que hay protocolos de revisión al mes, a los tres y a los seis meses, y están estandarizados. Si no los has seguido, puede que sea un fallo de programación de las consultas. Me ha recomendado que vayas a tu médico de familia, si no lo has hecho ya, y des un poco la tabarra, porque alguien tiene que seguirte.
Espero que no te haya importado; ¡Sólo lo he hecho porque quiero que tu experiencia sea tan buena como la mía!

lunes, 10 de diciembre de 2012

Día +178: ¡Atchús!

Ya sabía yo que estaba tardando en caer. Pero por fin llegó el primer resfriado del invierno. ¡Llevo encima un trancazo más grande que yo!

Y claro, el primer problema surge: ¿Qué me tomo? Como ya he dicho, soy alérgica al paracetamol., lo cual me veta el 90% de los antigripales del mercado. Y el otro 10% es efervescente, lo cual no es lo más adecuado para un postoperatorio como el mío. 

Así que he vuelto a echar mano de www.remediospopulares.com y he echado un vistazo. Aquí os dejo lo que he visto. 


Remedio para el resfriado #1: Hacer infusión de una cucharadita de hojas de laurel, una de canela y una de salvia en una taza de agua herviendo.
Remedio para el resfriado #2: Mezclar una cucharada de rábano picante con bastante miel para la congestión de pecho.
Remedio para el resfriado #3: Revolver dos cucharadas de miel y dos de vinagre de sidra de manzana en un vaso de agua caliente o fría y beber tres vasos durante el día.
Remedio para el resfriado #4: Calentar, aunque sin llegar a hervir, una taza de leche, donde se debe vertir una cucharada de mantequilla y pimienta negra molida.  En lugar de mantequilla y pimienta puede utilizar 1/2 cucharadita de canela o jengibre molido, más miel a gusto.
Remedio para el resfriado #5: Aplicar en las fosas nasales gotas de solución salina (1/4 cucharadita de sal en 1/2 taza de agua tibia).
Remedio para el resfriado #6: Preparar un emplasto de mostaza para la congestión del pecho causada por el resfriado o la gripe.  Para ello, forme una pasta con partes iguales de mostaza seca y harina mezcladas con agua tibia.  Antes de aplicarse el emplasto, debe cubrir el pecho con aceite de oliva..
Remedio para el resfriado #7: Inhalar vapor de agua durante 10 minutos dos veces al día.  Para ello, debe cubrir la cabeza con una toalla y, con los ojos cerrados, inhalar los vapores que salen de un recipiente con agua hirviendo. Para mejorar el efecto, inhalar el vapor de infusiones de eucalipto o enebro
Remedio para el resfriado #8: Mantener un diente de ajo entre los dientes y el interior de la mejilla, ligeramente mordido, pero sin masticarlo ni tragarlo ayuda a combatir el resfriado y la congetión nasal..
Remedio para el resfriado #9: Para lograr la sudación, existe un remedio popular de la abuela que consiste en usar pequeños vasos de cristal muy gruesos llamados “bankas"  que se calientan quemando en su interior un papel o un algodón. Luego, se aplican éstos a la espalda del enfermo   Una vez se enfrían, se  forma un vacío que, según dice la tradición, es señal que la infección ha sido sacada del cuerpo.
Renedio para el resfriado #10: Un remedio de acupuntura china que resulta curioso para curar resfriados consiste en calentar una aguja sobre una llama durante un momento para desinfectarla y seguidamente pinchar con ella, sin hacer sangrar, el punto medio entre el pulgar y el índice el cual debe ser desinfectado posteriormente con alcohol.
Renedio para el resfriado #11: En una región de Rusia es popular dejar una cebolla cruda partida sobre la mesita de noche para la recuperación del resfriado o gripe.
Remedio para el resfriado #12: Es muy recomendable, también, la elaboración del jarabe de cebolla Para ello,  se necesita una cebolla  grande,  2 vasos de vino blanco  y 150 g de miel. Se prepara en un recipiente de barro, donde se echa una cebolla grande, ya pelada y troceada y se añade dos vasos de buen vino blanco. Se deja macerar 24 horas. Pasado ese tiempo, se cuela, y se añade la miel, que así se disolverá fácilmente. Una vez bien mezclado, se guarda en un tarro de cristal.  Se toma medio vasito, cuatro veces al día: en ayunas, a media mañana, a media tarde y antes de acostarse. Seguir el tratamiento durante aproximadamente una semana.
Remedio para el resfriado #13: Elaborar una sopa caliente de pollo con cebollas.  Si desea, puede añadir  un chile o una salsa picante.  Tomar la sopa cuando esté caliente lo que ayudará a descongestionar las vías respiratorias.
Remedio para el resfriado #14: Poner agua a hervir y luego agregar manzanilla. Luego con un cuentagotas,  se aplica en la punta de las fosas nasales
Remedio para el resfriado #15: Elaborar un jugo con dos naranjas, un limón, una guayaba, una cucharada de miel y una taza de agua.  Para ello, se debe extraer el jugo de las naranjas y el limón por separado y luego se mezcla y licua con el resto de los ingredientes.  Se toma inmediatamente después de preparado para poder aprovechar al máximo la vitamina C. 
Remedio para el resfriado #16: Preparar un té con una cáscara de limón y una cucharada de miel en una taza de agua.  Se hierve por 10 minutos y se deja refrescar.  Se toma tres veces al día.

Remedio para el resfriado #17: Preparar un jugo curativo rico en vitamina C y de can poder antibacterial con los siguientes ingredientes:20 ml de jugo de ajo, una taza de jugo de naranja y una rebanada de pña picada y sin cáscara.  Para ello, se debe batir todos los ingredientes en una licuadora por 3 minutos y se debe beber de inmediato.   
Remedio para el resfriado #18:Realizar masajes diarios en la planta de los pies con 15 gotas de aceite esencial del árbol del té, ya que alivian los dolores clásicos que se producen en el cuerpo cuando se padece un estado gripal. (Remedio proveniente de la aromaterapia)
Remedio para el resfriado #19:Utilizar una cucharadita de bayas de saúco ralladas por taza, dejar reposar en agua hirviendo durante doce minutos.  Tres tazas al día.
Remedio para el resfriado #20:  Elaborar una infusión de 60 g de violetas por litro de agua.  Después de dejarla en reposo 10 minutos, agregar 4 cucharadas de azúcar y revolver hasta que se disuelva bien.  Colar una vez frío.
Remedio para el resfriado #21: Triturar un trozo de piel de pomelo y verter, junto a una pizca de menta y 2 hojas frescas de salvia, en una taza de agua hirviendo.   Dejar reposar 10 minutos, colar, endulzar con miel y tomar 2 tazas al día.
Remedio para el resfriado #22: Echar en una taza de agua hirviendo una cucharadita de raíz de menta y malvavisco, tapar y  dejar reposar 15 minutos antes de colarla.  Tomar una taza dos veces al día.
Remedio para el resfriado #23: Hervir, durante 5 minutos, un puñado de hojas de apio en un vaso de leche. Beber dos veces al día esta preparación.
Remedio para el resfriado #24: Tomar dos cucharaditas al día de aceite de tiburón.
Remedio para el resfriado #25: Lavar, pelar y partir en pedazos dos manzanas.  Verterlas un cazo con agua que las cubra.  Hervir a fuego lento durante 1 hora y después colar. Tomar esta preparación aún tibia.
Remedio para el resfriado #26: Verter 1 cucharada de perifollo en una taza de agua que esté hirviendo.  Tapar y dejar refrescar.  Tomar una taza tres veces al día.
Remedio para el resfriado #27: Hervir un litro de agua y cuando éste a punto de ebullición, añadir 10 gramos de hojas y tallos de albahaca.  Retirar del fuego, tapar, dejar refrescar y colar. Tomar una taza una vez al día.  Se puede agregar, opcionalmente, un poco de miel.  
Remedio para el resfriado #28: Hervir, durante 10 minutos, medio litro de agua que contenga 7 hojas de col o 3 tallos de puerros. Pasado ese tiempo, dejar refrescar y tomar a lo largo del día. Este remedio combate los catarros más resistentes.

De momento voy a prepararme un número 16. A ver qué tal va. 


sábado, 8 de diciembre de 2012

Día +176: Promocionando.

Trabajando donde trabajo, lo normal es que encuentre a más de una persona que se somete a una cirugía bariátrica. De hecho, hacemos como mínimo una de estas cirugías por semana. Generalmente trato con estos pacientes un par de horas y luego les pierdo la pista. Pero esta semana no. He estado toda la semana asignada a la unidad del dolor agudo y, durante una parte del turno, iba por el hospital a valorar a los pacientes que tenían bombas de analgésicos. Y como en casi todos los casos, a las cirugías bariátricas se les ponen infusiones de morfina, he podido seguirlas.

El lunes se le hizo un sleeve a una paciente, y yo llevé su postoperatorio. Y durante el resto de la semana, hasta ayer que se le dio de alta, fui a verla cada día. Claro, acabó surgiendo el tema de que yo había pasado por ello, no es ningún secreto. Y como es normal, acabamos hablando de lo que estaba experimentando y lo que iba a experimentar. Terminé pasándole la dirección de este humilde blog, así que no me extrañaría que acabase leyendo esta entrada. Espero que no te importe. Y si tienes alguna duda, sugerencia o crítica, ya sabes dónde estoy.

Sé de buena tinta que hay personas que leen esto mientras esperan su propia intervención, y otras que se han operado más tarde que yo y que también lo leen para hacerse una idea de qué les espera. Y aunque a todos les advierto que cada intervención tiene una historia diferente y que ésta es simplemente mi historia, me alegro de poder ayudar a alguien a encarar de la mejor forma posible su propia experiencia. Al fin y al cabo, ésa es la idea de este espacio.

PS: Esta entrada es para Rosa (No se llama así, pero ella sabe quién es), que está afrontando una nueva etapa en su vida, y para Mari Carmen (Tampoco se llama así, pero también se va a dar por aludida), que está a punto de vivir su propia vida tras una manga gástrica. ¡¡Ánimo a las dos!!

jueves, 6 de diciembre de 2012

Día +174: duérmete niña

Anoche me quedé a dormir en el hospital. ¿Recordáis que me habían quitado la CPAP? Pues me han hecho una polisomnografía (Una prueba del sueño, hablando en castellano viejo) para saber si sigo necesitándola o me dejan ya en paz con la maquinita.

Ya es difícil dormir en una cama que no es la tuya, imaginad si además de eso os tienen que poner dos sensores en la nariz, un micro en la boca, un pulsioxímetro en un dedo y dos correas alrededor del pecho y el estómago. No podía levantarme de la cama ni para hacer pis. ¡Menos mal que desde que me operaron, bebo poco y orino poco!

Pero bueno, no hay mejor amigo del sueño que el cansancio, y yo anoche estaba derrengada. Después de una mañana de trabajo duro, paseo de hora y pico con el perro, etc etc, a las diez de la noche ya no podía dejar de bostezar. Y reconozco que he dormido bastante mejor de lo que esperaba. En cualquier caso, mejor que en la primera prueba, en la que los sensores se me clavaban constantemente.

Ya me darán el resultado, y ya os lo contaré. ¡Cruzaré los dedos!

domingo, 25 de noviembre de 2012

Día +163: Un día cualquiera.

Algun@s de vosotr@s me habéis preguntado qué quiero decir exactamente cuando digo que hago vida normal, y si veo alguna diferencia con mi vida de antes. Así que os voy a contar cómo es un día normal, como yo lo entiendo.

Antes de nada, no tengo una rutina de trabajo como tendréis muchos de vosotros (los afortunados, pero ésa es otra historia) porque trabajo por turnos. Así que os comento, por ejemplo, un día en el que tengo turno de mañana. ¿Ok?

Me levanto a las 6,45 de la mañana. Salgo de casa a las 7,20, más o menos. Antes desayunaba un café con leche en el hospital, así que me iba de casa en ayunas. Ahora no. Con la excusa de que tengo que tomarme la medicación, me levanto un poquitín más pronto y así me da tiempo a prepararme mi café o mi leche y un par de tostadas. Hoy, por ejemplo, con jamón cocido, porque se me ha acabado el queso.

Empiezo mi turno a las 8 de la mañana y acabo a las 3 de la tarde. una de las principales diferencias la noto aquí. Ya he bajado casi dos tallas en mi uniforme, y el "casi" es porque me gusta trabajar con ropa amplia. Además, al final del turno casi siempre me dolían las piernas una barbaridad, porque estoy mucho tiempo de pie. Ahora ni me acuerdo de ellas.

Procuro hacer dos descansos durante el turno, cuando buenamente puedo, para tomarme una fruta o un par de galletas, lo que tenga más a mano. Para no estar muchas horas sin comer y llegar a la hora de la comida con un hambre de lobo, que entonces es cuando me paso y la lío.

Salgo a las 3 y llego a casa. Antes, llegaba a mi segundo piso sin ascensor resollando como una locomotora; ahora los subo casi a la carrera. ¡De momento, todo ventajas!

Como mi chico está en casa, él es quien hace la comida, así que ha tenido que concienciarse de qué puedo comer y qué no. Aún sigue haciéndome cosas un poco calóricas, pero en general se ha adaptado bastante a la nueva situación. Incluso ya no me sirve los vasazos de agua que me servía antes. ¡Todo es aprender!

A media tarde merendamos un poco y luego damos nuestro paseo diario, aprovechando que sacamos a pasear al perro. Estamos fuera al menos 30-45 minutos. Lo solemos llevar a un parque canino que hay a unos 500 metros de casa, pero incluso ahí vamos paseando, mientras vigilamos que el animal trisque y juegue a gusto. Además, después  aprovechamos para comprar, ir de escaparates, hacer recados... lo que haga falta. Reconozco que a veces me hago un poco la remolona, pero ahí está mi chico sacándome de casa a rastras. Él no lo creerá por lo mucho que protesto,pero se lo agradezco mucho.

Volvemos a casa más o menos a las 6-7 de la tarde, y aprovechamos para poner la casa en condiciones antes de la cena; ya sabéis, recoger, barrer, fregar  platos, etc. Salvo que mi chico haya tenido tiempo de hacerlo por la mañana, entonces aprovechamos para descansar y relajarnos. ¡Que también toca!

Cenamos pronto, a las 8 ò 9 de la noche como mucho, para que me dé tiempo a hacer la digestión antes de acostarme. Procuro cenar lo más ligero posible; anoche,por ejemplo, tocó un revuelto de setas, pero sin ajo y perejil como me gusta a mí, para no hacer la digestión pesada. Y luego, más tranquilidad: tele, libro... algo tranquilo, para no irse a la cama excitados.

A las 11 de la noche o así, un resopón (vaso de leche, yogur... según lo que tenga en casa) y a la cama, que al día siguiente hay que madrugar. Y vuelta a empezar.

Ése es mi día normal. Sólo que ahora me canso mucho menos y me muevo mucho más. ¡Y lo que me queda!

jueves, 22 de noviembre de 2012

Día +160: bodas de plata



Hoy, nueva revisión con la enfermera del endocrino.

Peso 103 Kg. justos; 25 menos que cuando todo esto empezó. ¡qué número más redondito! Mi objetivo ahora es bajar de los 100 antes de Navidad; ¡Sé que puedo conseguirlo!

 Mi índice de masa corporal está en 33, 11 puntos menos que al principio. Y en este último mes, he bajado nada más y nada menos que 9 centímetros de cintura. ¡Toma ya! Ya decía yo que los pantalones se me estaban empezando a caer a lo bestia... Dentro de nada, tocará ir a comprarse ropa. ¡Yuju!

Lo único que me preocupa es que mi tensión arterial vuelve a estar un poco alta. Tendré que ir al médico de familia, por si acaso. Lástima, de momento no puedo dejar la medicación. Paciencia.

como he tenido la consulta a las 12 de la mañana en el mismo hospital en el que trabajo y hoy empezaba mi turno a las 2, he decidido quedarme por allí, arreglar papeleos y comer en el hospital.
¿Sabéis todos los tópicos de la comida de los hospitales? En la cafetería del mío, son todos ciertos. La comida es mala no, lo siguiente, y la poca sal que lleva está ahí por error, fijo. ¡Cosa más mala! Lo único que tiene bueno es que las raciones son bastante abundantes. Eso es bueno si no te has reducido el estómago, claro. En el plato de panga a la plancha con menestra que me han servido habría podido esconderme entera. ¡Qué fatiga sólo de verlo!Obviamente, no me he comido ni la mitad...

En fin, la panga no me ha sentado bien, pero creo que es porque me la he comido a desgana. Antes ya me pasaba, ahora no veo por qué tiene que ser diferente. De todas formas, esta noche me han vuelto a invitar a cenar, esta vez a un  japonés que conozco desde hace mucho, y tengo otras expectativas.

 Como véis, ya me atrevo a comer fuera sin problemas. ¡Hay que perder el miedo; si conoces tus propios límites, todo va a ir bien!


sábado, 17 de noviembre de 2012

Día +155: Suave y calentito



Bueno, el estómago me ha dado hoy una tregua. sigo con el antiinflamatorio, pero con mucho tiento. Por si acaso.

Cuando me entran las molestias, mi mayor aliado son las infusiones. Entre otras cosas, porque el café y el té los tengo desaconsejados, porque la teína y la cafeína son irritantes estomacales. Y aunque existan los descafeinados o desteinados, nunca lo son del todo, aunque sea poco siempre tienen algo. Lástima, sigo echando de menos el café cargado de las mañanas. Pero reconozco que mi medio vaso de leche o de zumo de naranja de ahora es más sano.

Me he hecho adicta a una tetería que lleva en el centro de Palma más años que la Catedral, pero que sigue siendo una pasada. Ahora me he viciado a la que la dueña llama "infusión del buen humor": tiene propiedades digestivas y ligeramente sedantes, y no es para nada amarga. No me preguntéis qué lleva, porque no me acuerdo; sé que lleva salvia y melisa, pero no recuerdo nada más. ¡Os aseguro que lo del buen humor funciona, sobre todo cuando ves que se te pasa el dolor de vientre!

Por si a alguien le interesa, la tetería es Ésta . Eso sí, recomiendo no ir con prisas; primero, porque vale la pena ver el género con calma, porque hay cosas chulísimas. Y segundo,porque la dueña, que es un encanto, se vuelca contigo en cada pedido y acabas probando media tienda, jajajaja.

Y ahora, con vuestro permiso, vuelvo a mi infusión con miel. A veces, reconozco que cuidarse es una gozada.




jueves, 15 de noviembre de 2012

Día +153: En la misma boca del estómago

Antes de empezar, habréis visto que he cambiado el nombre de cabecera del blog. Unas compis me lo sugirieron así, a ver si con ese nombre consigo atraer a más gente a que lea mis tonterías. ¡No pierdo nada intentándolo!

Me estoy empezando a dar cuenta de que, a partir de ahora, el dolor va a ser un problema. Si recordáis el post del dolor de cabeza, allí os dije que soy alérgica al paracetamol. Así que, lo que mejor me vendría ahora para los dolores tontos del día a día, descartado. ¡Paciencia!

Llevo varios días con un dolorcillo tonto en la cadera izquierda. Nada invalidante, la verdad sea dicha. Pero incordia bastante, sobre todo al acostarme, porque duermo echada sobre ese lado. Además, como a veces me hace cojear un poco, acabo con toda la pierna dolorida. Vamos, un rollo.

Como me había caducado la prescripción de algunos medicamentos, esta mañana aproveché y fui a mi médico de familia para que le echase un vistazo. Y además así conocería a mi nuevo médico; en la última visita que tuve, el día que me dieron el alta, la doctora estuvo algo desagradable conmigo, casi insinuando que cuando me torcí el tobillo lo hice a propósito para seguir de baja. Y como me parecía que no le caía del todo bien, decidí pedir el cambio de médico. ¿Para qué hacernos pasar un mal rato a las dos?

Mi nueva doctora de familia es un cielo. Me ha diagnosticado una tendinitis de los isquiotibiales (¡toma ya!) y me ha prescrito un antiinflamatorio. Viendo mi caso, me ha recetado uno muy suave, que además ya había tomado sin problemas.

Uf, qué tardecita. Sólo llevo uno, el de después de comer. Y me siento como si me hubiesen metido una patada en el estómago con una bota de clavos. Si el de la cena me sienta igual de bien, no sé cómo voy a pasar la noche.

En fin. Voy a tomarme una infusión, a ver si se me pasa. Mañana os cuento.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Día +152: Sin bajar la guardia



Llevaba tieeeeeempo sin tener un mal día. Mal día relacionado con la comida, se entiende.

Hace un par de días, mi chico y yo teníamos algo que celebrar, así que salimos a cenar fuera. Nos decantamos por una hamburguesería que recomiendo a todo el mundo... que no se haya operado todavía. Las hamburguesas están que te mueres, pero son bastante grandes.

Fui con un poco de aprensión, pero mi chico estaba muy ilusionado por probar el lugar y yo llevaba un tiempo estupendamente, así que decidimos arriesgarnos. Para no tener problemas, me pedí la hamburguesa más ligera que tenían en la cartas, una de pescado. Sin pan, por supuesto, sólo la hamburguesa al plato. Guarnición: no gracias, nada de verduras ni cosas con fibra que me llenarían más, ni patatas fritas que engordan. Hamburguesa monda y lironda. Y lo que veis arriba fue lo que me sirvieron (Como os digo, la guarnición apenas la caté, pero me la sirvieron igualmente).

Reconozco que disfruté como una enana. La hamburguesa estaba de toma pan y moja. Y el hamburguesón de ternera de Kobe con todo que se zampó mi chico... ni os cuento.

Pero al salir del local... Ay, al salir del local. Mi manera de saber que mi estómago ha dicho basta es darme cuenta de que estoy moqueando como una loca. Y nada más salir ya tuve que echar mano al kleenex. Mal rollito, pensé. Y efectivamente, acabé echando hasta la primera papilla antes incluso de llegar al coche. Desde aquí pido disculpas al pobre barrendero que haya tenido que recoger la papelera a la que me tuve que abrazar.

Mi gozo en un pozo. Para que veáis que no se puede bajar la guardia, aunque creáis que lo tenéis todo controlado. Esto es como la diabetes, como el tabaquismo, como cualquier problema crónico. Te deja hacer vida normal, pero siempre debes ir con tiento. Que quien algo quiere, algo le cuesta.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Día +145: Aire puro



Habréis notado que cada vez actualizo el blog con menos frecuencia. No es por dejadez, es sólo que, al hacer vida normal, no me masa casi nada relevante. La idea es que al final, lo actualice muy de vez en cuando, sólo cuando ocurra algo significativo. Como hoy.

Llevo ya más de un mes en que apenas tolero la CPAP, la máquina que impide que deje de respirar por las noches. La presión del aire es demasiado alta y no me deja soltar el aire. Imaginad que tuvieseis que dormir enchufados a un ventilador a toda potencia... pues así me sentía yo. Al cabo de un rato de intentar dormir sin conseguirlo, me la tenía que quitar.

Hoy he ido al neumólogo a contarle todo eso. Viendo que ya ronco bastante menos (O eso dice mi chico), que me despierto bastante más despejada por la mañana (bueno, hoy no, pero es porque últimamente mi perro ha decidido que las noches son para jugar, no para dormir) y que ya he perdido 24 kilitos, y los que me quedan (Por cierto, peso de hoy: 104,200 Kg), ha decidido retirarme la máquina.

¡¡Yuju!! Entiendo que era por mi bien, y al principio reconozco que se notaba la diferencia cuando la llevaba. Pero siempre he detestado ese maldito cacharro; hasta que te acostumbras, es bastante incómodo. Y últimamente, era más un incordio que otra cosa.

Lo que me ha hecho más ilusión es lo que me ha dicho el neumólogo al salir. Se ve que han hecho un estudio conjunto sobre pacientes obesos que acaban necesitando CPAP. Por lo visto, el porcentaje de personas a los que se les consigue retirar el aparato es muy escaso. Yo estoy en esa minoría. Y la verdad, qué bien sienta oírlo.

sábado, 27 de octubre de 2012

Día +134: De piropos y sushis

Las cosas como son, nunca he sido la alegría de la huerta. Carácter castellano, supongo. Y esta semana, al ser especialmente dura para mí, me ha agriado un poquillo el carácter. Pero bueno, ya estamos a sábado, mañana descanso del curro ( y duermo una hora más, que también se agradece) y espero animarme un poco.

En medio de esta porquería de semana, me ha tocado visita al psiquiatra. Os acordáis de él, el de la cara que asusta, ¿verdad? Bueno, ha engordado un poquito y ya no tiene tanta cara de matón, pero da igual, porque sigue siendo majísimo.

Sí que puede decirse que fue visita de médico, creo que no estuve más de cinco minutos en la consulta. Lo bastante para ver que todo estaba yendo bien y mandarme un poco más de tratamiento. Yo tampoco me resistí mucho a seguir con la pastillita, la verdad. Y supongo que eso le escamó. Bueno, eso y verme con la cara hasta los pies.

Se debió quedar un poco preocupado, pobre, porque no paró de animarme diciéndome lo bien que lo estaba llevando y lo genial que iba a quedar, y... en fin, esas cosas. Intenté decirle que estaba alicaída simplemente porque había tenido un día de mierda en el trabajo, pero estaba tan concentrado en alabar mi adelgazamiento (por cierto, estoy en 106 Kilos) que le dejé hacer.

Eh, soy una chica. Me gusta que me piropeen.

La verdad, sí que he debido asustar un poco a todo el mundo, porque mi chico se lanzó a la piscina y me invitó a un restaurante japonés que me pirra. Digo que se lanzó porque el muchacho lleva tiempo en el paro y no estamos para tirar el dinero, así que se lo agradecí enormemente. Y, después de cuatro meses, comer sushi... ¡¡Ñam!! Me sentó un poco pesado, pero creo que fue porque comí siete piezas. ¡Pero por lo demás, de maravilla!

Pensándolo bien, no ha sido una semana tan mala, después de todo. Habrá que quedarse con lo bueno.